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Los trapitos se lavan en casa

Tiger Woods acaba de anunciar que se retirará del golf hasta que solucione sus problemas de pareja. La prensa y los esponsors ya lo condenaron. ¿Es justo que un hecho privado tenga esta relevancia?

12 de diciembre de 2009 a las 11:44 p. m.
Los trapitos se lavan en casa
Tiger Woods, en uno de sus últimos torneos. Habrá que esperar un tiempo para volver a verlo jugar.

Una cuestión de polleras, inmoral o no depende de la formación ética con la que los humanos vemos la vida, desató un escándalo internacional con el mejor golfista de todos los tiempos y el de la cuenta bancaria más jugosa (ya pasó los mil millones de dólartes de ganancias). La infidelidad en su matrimonio éstá a punto de terminar con la carrera de quien a los 34 años ya consiguio 14 Majors (comparables a los Grand Slam de tenis). Tiger Woods lleva cinco años casado con Elin Nordegren, con la que tiene una hija de dos años y un hijo de diez meses.La decisión de Woods de dar un paso al costado en el golf para recomponer su familia y lavar la imagen ante su esposa y sus hijos no es más que una medida absurda para quienes semana a semana disfrutábamos del juego de este musculoso e hiperprofesional jugador de golf. Hay que respetar la elección de Tiger pero no por ello compartirla.¿No sería mejor que Woods ventilara sus trapitos puertas adentro y no al sol como lo hizo la prensa sensacionalista, que busca destripar a las estrellas cuando dan el mal paso? ¿Acaso Bill Clinton renunció a la presidencia de los Estados Unidos para recomponer su relación con Hilary cuando saltó su aventura con Mónica Lewinsky en el Salón Oval de la Casa Blanca? ¿O Maradona dejó de jugar cuando le ventilaban romances con cuanta modelo, camarera o azafata caía rendida a sus pies?Por lo pronto, empresas como Gilette, Gatorade o AT&T, principales sponsors del golfista, han decidido recortarle el contrato en su publicidad, hacer desaparecer su imagen de los spots publicitarios y hasta frenar la producción de algunso productos (Gatorade tenía planeado lanzar una bebida con el nombre del deportista). En Argentina, sobre todo en los canales deportivos, se repite desde hace un tiempo una publicidad junto a Roger Federer y Lionel Messi.

"Le apoyamos completamente en su decisión de retirarse de su carrera profesional y de tomarse el tiempo que necesite para dedicarse a lo que más importa. Le deseamos a él y a su familia lo mejor", dicen de las empresas. Pero marche preso, se podría agregar en los comunicados. La condena es un hecho. La prolija maquinita de hacer dinero ya no será la misma si en la pantalla aparece la imagen de un tipo que le fue infiel a su mujer.Lo mejor, por el bien del deporte, sería que solucione su problema en la alcoba y que nos permita seguir disfrutando de su juego extraordinario, el mismo que llevó a las multinacionales a contratarlo y que hoy, por una pollera, le dan la espalda.