Llegan noticias de Baldomir
Las plegarias de unos no alcanzan a mitigar la aflicción de otro, si este otro no aporta la voluntad de resolver su pena.
El Litoral, diario de Santa Fe, publicó una entrevista reciente con Carlos Manuel “Tata” Baldomir, ahora radicado en la ciudad bonaerense de Junín junto a su nueva pareja y un bebé de dos meses llamado León. Se la rebusca con un gimnasio y abandonó su debilidad por el juego.
Fue campeón mundial welter durante 11 meses, desde la victoria por puntos que obtuvo frente a Zab Judah (07-01-06), hasta caer derrotado en las tarjetas por Floyd Mayweather (04-11-06), pelea que le reportó una bolsa de casi dos millones de dólares.
El santafesino Baldomir había echado a rodar su vida por el mismo camino que transitaron otros pugilistas y de aquellos billetes ganados no le quedó ninguno.
Repetida. No hay antídotos para la fatal parábola que diezma la legión. Vendedor de plumeros, asistencia perfecta al gimnasio, el premio de una corona mundial, fama y dinero. Luego el camino inverso, de regreso. “No me arrepiento de nada de lo que hice en mi carrera como campeón. Me duele más haber perdido a mi (anterior) familia que a la plata”, dijo al reconocer la lúdica afición que lo llevó a perder en los casinos casi todo lo que ganó sobre el ring. “Me equivoqué, pero la culpa es sólo mía, de nadie más…”, reconoció.
Negocio perdido. El 14 de septiembre se medirá el estadounidense Floyd Mayweather con el mejicano Saúl “el Canelo” Álvarez en la pelea más esperada del año. “Aunque me gustaría que gane ‘el Canelo’, el ganador será Mayweather”, aseguró Baldomir. Ambos son vencedores del argentino y están entre los púgiles que garantizan los mayores negocios del boxeo actual.
El que quiera verlos mediante el sistema “pague para ver”, de la cadena televisiva Showtime, deberá desembolsar 60 dólares. Y los que estén dispuestos a ir a Las Vegas, para la velada en el MGM Grand Garden Arena, la entrada más barata cuesta 3.000 dólares y la más costosa, unos 30.000.
A este nivel, nadie puede dudar sobre el gran negocio que implica el boxeo. Pasa que a Baldomir gladiador se le ha pasado la hora de participar. Él dice: “Estoy yendo a una iglesia y eso me ayuda mucho, gracias a eso estoy bárbaro”. El Papa Francisco adoctrina, con ponderable humildad, a rezar por su pontificado para librarlo de todo error y de toda tentación. Amén.

