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La Fifa no se mancha

02 de junio de 2011 a las 08:51 a. m.
La Fifa no se mancha

El proceso electoral que ayer consagró a Joseph Blatter como presidente de la Fifa por cuarto período consecutivo constituyó una muestra más de la transparencia de los procesos electorales en la casa madre del fútbol mundial, que no alcanzó a ser oscurecida por absurdos rumores en torno a compra de votos caribeños y cosas por el estilo lanzadas desde Inglaterra."Las elecciones en la Fifa son más transparentes que un baby doll de lycra ultrafina, es una transparencia vaporosa y sugerente que deja todo a la vista, hasta las partes más íntimas del proceso", asegura Jeremías Blatter, sobrino predilecto de Joseph y telefonista en jefe de la sede de Zurich por otros cuatro años.

“Salvando las distancias, mi tío es un estadista al nivel de Churchill o de Charles De Gaulle. Larga vida a tío Joseph”, finalizó Jeremías, un tanto exaltado por la nueva consagración de su tío.

Sin embargo algunas cuestiones perturbadoras fueron indisimulables, como la denuncia del diario británico The Telegraph, de que el competidor de Blatter, el inobjetable dirigente qatarí Mohamed Bin Hammam, junto con el titular de la Concacaf, el insospechado Jack Warner de Trinidad y Tobago, ofrecieron un millón de dólares en sobornos a dirigentes del Caribe a cambio de sus votos.

“Pensar que un dirigente de Antigua y Barbuda, o de la isla de Anguila, o de Islas Turcas, pongan en juego el alto aquilatado prestigio de sus federaciones en el fútbol mundial, por un puñado de dólares es absolutamente impensado”, aseguró un allegado a la Liga de Fútbol de Isla Tortuga, mientras circunnavegaba su isla en su yate de lujo “El Perla Negra”.

Para los directivos caribeños, las denuncias obedecen al desprestigio que arrastra la región desde tiempos ancestrales por las andanzas de bucaneros y filibusteros de diverso origen, tal como lo refleja últimamente la zaga fílmica de los Piratas del Caribe.

“En el mundo piensan que los dirigentes de las federaciones de fútbol del Caribe tenemos un parche en un ojo, una pata de palo, andamos con loros en los hombros y nos vendemos por una botella de buen ron”, se queja un dirigente de la Isla de la Calavera. Sin embargo, los rumores que afectan a Bin Hamman aseguran que viajó al Caribe donde habría ofrecido cofres de oro y piedras preciosas a algunos directivos de la región, entre los que se encontraban el capitán Jack Sparrow y el capitán Barbossa.

Lo cierto es que el qatarí Bin Hammam, atormentado por semejantes acusaciones, decidió declinar su candidatura a la presidencia. El dirigente, que además preside la Confederación de Fútbol de Asia, lamentó que su buen nombre haya sido “arrastrado por el fango”. En este sentido aclaró que una cosa es participar de un divertida lucha con mujeres en el fango (una variante lúdica de la fangoterapia), como ocurrió una vez en Las Vegas, y otra muy distinta es ver su nombre salpicado por el barro, sobre todo para un hombre que sólo sabe de tormentas de arena.

Asimismo, consideró que el mundo no debe relacionar su renunciamiento histórico con las investigaciones del comité ético de la Fifa. En este sentido Bin Hammam debe quedarse tranquilo porque seguramente nadie tiene la mente tan retorcida como para vincular una cosa con la otra.

El comité ético de la Fifa está integrado por Benjamin W. Blatter, Teodoro E. Blatter, Justin F. Blatter y la infartante Kate Blatter, y está considerado entre los organismos más confiables, insospechados e insobornables del mundo occidental. Ante sus honorables miembros comparecieron Bim Hammam y el propio Blatter para dar por cerrado un tema que mantuvo en vilo a los fanáticos del fútbol, sin distinción de colores y nacionalidades.

El prestigio y la legitimidad de las autoridades de la Fifa, una vez más, quedaron firmes.