La Fifa no goza de buena salud
Juran que fue el mismísimo Julio Grondona quien, en la antesala del Mundial de Sudáfrica, le hizo ver la conveniencia de reprimir su deseo de suceder a Joseph Blatter en la presidencia de la Fifa. Por entonces, Ricardo Teixeira, ex jugador de voley, abogado, titular de la Confederación Brasileña de Fútbol y, básicamente, ex yerno de Joao Havelange, se sentía listo para dar el gran salto hacia el trono que su otrora suegro y mentor había ocupado durante 24 años.
“Con un Mundial bien organizado, va a demostrar su capacidad para comandar la Fifa. Así llegaríamos a los 50 años con la misma política, porque Blatter, en el fondo, también es Brasil”, aventuró “Joao”, veterano empresario muchas veces vinculado al tráfico de armas y alguna vez olímpico en waterpolo y natación.
Havelange desbancó al inglés Stanley Rous en 1974 y de movida marcó la cancha: “Yo vendo un producto que se llama fútbol”. El libro La vergüenza de todos, del periodista Pablo Llonto, revela que fue el brasileño quien negoció directamente con el dictador Jorge Videla la ratificación del Mundial ‘78 a cambio de la aparición con vida del hijo de un diplomático de su país. Otro represor argentino, el almirante Carlos Lacoste, sería –antes que Grondona– su ladero de confianza en la Fifa.
En 1998, Havelange delegó el poder en Blatter, administrador de empresas y ex hombre del hockey sobre hielo, y poco más se supo de él hasta diciembre pasado, cuando renunció al Comité Olímpico Internacional. Por entonces, la Fifa ya admitía que dos miembros habían sido coimeados para favorecer a la firma de mercadeo ISL. Teixeira sobrevivió unos meses más a las sospechas. Ya había sido señalado por arreglos con Nike y Ailanto, firma que organizó un cuestionado amistoso. ¿Una “perlita”? El negociador de ISL, Nike y Ailanto con los entes del fútbol fue Sandro Rosell, hoy mandamás del Barcelona.
“Mi virtud fue copiar a Havelange, en todo sentido. Él fue mi modelo”, supo declarar Grondona, el ferretero que en la actualidad maneja la caja de la Fifa y alardea con tener a Blatter de “mano derecha”. Esta semana, Teixeira, al que muchos aludían como “el Grondona de Brasil”, pasó a cuarteles de invierno. Argumentó razones de salud, sin más detalles. Dicen que estaba enfermo de poder.

