Herederos que legitiman
La historia de Alfredo Cantilo, el presidente de AFA de la dictadura que antecedió a Julio Grondona.
Las comillas aluden al comunicado que la AFA difundió el miércoles pasado, dando cuenta de su reunión de Comité Ejecutivo del día anterior.
El texto refiere que, en la ocasión, Julio Grondona pidió en memoria de su antecesor Alfredo Cantilo "un respetuoso minuto de silencio", que fue coronado por "un sentido aplauso" de sus interlocutores.
En la misiva también se hace constar que, acto seguido, Don Julio “expresó algunas palabras, surgidas de su sentimiento” y que “de pie”, dijo: “Con Cantilo había vuelto a la AFA la coherencia, la rectitud y la seriedad; y ese es un camino que nosotros siempre seguimos”.
Y se recuerda que bajo el mandato del fallecido extitular afista “la selección argentina consiguió la Copa Mundial organizada por nuestro país en 1978”.
Cantilo, abogado, simpatizante de Vélez, socio del aristocrático Jockey Club y alguna vez titular del Colegio de Árbitros, llegó al sillón de la AFA el 3 de mayo de 1976.
Su nombre fue impuesto por el marino Carlos Alberto Lacoste, hombre fuerte del Mundial '78, quien tres días después del último golpe de Estado exigió la urgente renuncia de David Bracutto, médico, peronista, máxima autoridad del fútbol argentino y de Huracán, y mentor del desembarco de César Luis Menotti como DT de la selección.
“Las Fuerzas Armadas quieren que al frente de la AFA esté un hombre serio y no todo esta gente ligada a un gobierno corrupto”, fue el mensaje que Lacoste les trasmitió a Rafael Aragón Cabrera y Alberto Jacinto Armando, respectivos mandatarios de River y Boca, que serían los encargados de persuadir al resto.
Aunque se guardaron las formas por la inminente realización del Mundial (ya garantizada en un trueque de favores por el capo de la Fifa João Havelange y el dictador Jorge Rafael Videla), fue lo más parecido a una intervención.
El mandato de Cantilo, apenas recordado por las prohibiciones de exportar a 66 futbolistas y de criticar por los medios al “equipo de todos”, se extendió hasta el 7 de abril de 1979, cuando la misma fórmula de tres años atrás (el padrinazgo de Lacoste y la anuencia sin reparos de los clubes), ungió a Grondona como el nuevo dueño de la pelota.
“Lo que siempre me recuerdan es la compra del 6 a 0 (sic). Pero esas son las personas que me critican”, dijo alguna vez Cantilo al recordar su paso por el edificio de la porteña calle Viamonte.
Por entonces, sus buenos oficios ya le habían asegurado, igual que a Lacoste y más adelante a Grondona, pasar a integrar el cuerpo estable de dirigentes de Fifa.
"Mejor que otros". En una reciente visita a Córdoba, Menotti recordó su primer encuentro con Cantilo como "un diálogo entre un militante de izquierda y un tipo del Opus Dei" y reivindicó al exdirectivo por haberle rechazado la renuncia.
"Vi a este tipo desesperado, defendiéndome contra Boca y River y apoyando a los equipos del interior, y dije 'la puta...'. Al final, para mí fue mucho mejor este que algunos otros", afirmó.
Fútbol funcional, un clásico. El mismísimo martes pasado, coherente con su fidelidad al poder de turno, la AFA les recordó a Diego Turnes y Daniel Angelici, actuales autoridades de River y Boca, que debían aceptar sin chistar los horarios que se les asigne en la grilla televisiva.
Mientras el vocero Ernesto Cherquis Bialo reivindicaba la subordinación del fútbol a intereses políticos, Grondona se marchaba de su feudo sin hablar.
África mía. Por estas horas, Grondona pone proa hacia la asamblea extraordinaria que Conmebol, quien sabe porqué, hará en un fastuoso hotel de la paradisiaca Isla de Mauricio.
Allí, en territorio africano, se discutirán los grandes temas del fútbol sudamericano y se ratificará a Don Julio como vicepresidente 1º de Fifa, cargo que alguna vez heredó de Lacoste.
Será el primer acto formal que presidirá el uruguayo Eugenio Figueredo, quien aún parece no haberse enterado del informe de Fifa que, por comprobados casos de soborno, terminó con el reinado del paraguayo Nicolás Leoz en Sudamérica y la presidencia vitalicia de Havelange a nivel mundial.
Varios días atrás, en una cena donde no faltó ningún pope de Conmebol, incluido Grondona, Figueredo destacó la “dedicación” y “tenacidad” de Leoz.
“Siempre seré su vicepresidente”, enfatizó.

