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Hay que dejar de ser una vidriera

15 de julio de 2012 a las 10:41 a. m.
Redacción La Voz
Hay que dejar de ser una vidriera

Hasta que comience a rodar la pelota de manera oficial (el viernes 3 de agosto, Primera División; el sábado 11, la Primera B Nacional; y el domingo 19, el Torneo Argentino A) se está jugando otro torneo.

Y los protagonistas son los directivos de los clubes junto con los representantes de los futbolistas. En esta parte del año se definen los contratos que ligan a las instituciones con los jugadores. Las negociaciones van y vienen. Algunos ceden más que otros. Hasta que al final estampan la firma y se sella el pacto entre las partes.¿Dónde están parados los clubes cordobeses? ¿Pueden imponer condiciones o es el mercado (y la mano de los representantes) quien juega a favor de los futbolistas? A veces, los clubes pueden manejar la situación, otras veces, no.

En Belgrano, desde hace un tiempo, están empecinados en no gastar más de lo que ingresa. Con un presupuesto medido, el entrenador de turno tiene que hacer magia para realizar buenas campañas. Mal no le ha ido en los últimos años: sacó 55 puntos en Primera División la temporada 2011/2012, dos ascensos (2006 y 2011), dos promociones perdidas para subir a Primera División (2008 y 2009), salió sexto en la B Nacional en la temporada 2009/2010. Le fue mal en la 2006/2007 en Primera División, en la que descendió.

En tanto que en Instituto se vuelven a cometer errores que parecían de otra época. Es inexplicable lo que ocurrió en la temporada que finalizó. Más allá de lo deportivo, nadie salió a explicar cómo Alejandro Gagliardi quedó en libertad de acción. Un chico surgido en las divisiones inferiores y que jugó hasta el último partido. Encima ahora reforzó a un rival directo como es Rosario Central.

A la tesorería del club de Alta Córdoba no ingresó un peso por “el Tano”. Lo mismo ocurrió con Ezequiel Videla. La institución tenía una opción de compra con la posibilidad de realizar un negocio a futuro.

El volante “la rompió” durante todo el año y recién el último mes de contrato los directivos trataron de cerrar la vinculación con el coscoíno. Fue demasiado tarde y la “U” de Chile pagó 1,5 millón de dólares por el pase de Videla. Nada a Instituto.

En Talleres y Racing vinieron muchos jugadores, y como llegaron, se fueron, sin aportarle primero algo deportivo y después algo económico al club correspondiente. Ahora algunos consiguieron instalarse en categorías superiores o el exterior.

Es hora de que el fútbol de Córdoba deje de ser una vidriera. Por eso es clave cerrar en esta parte del año los contratos con opciones de compra claras y definirlas uno o dos meses antes de que finalicen los torneos. ¿Tan difícil es?