Hay que apuntalar la nueva medida
Ningún directivo sabrá explicar con precisión cuántas cosas cambiaron para mejor en estos cuatro años que justifiquen que de un momento a otro los hinchas visitantes vuelvan a entrar a los estadios. Mucho menos tendrán argumentos si se les pide que repasen por qué en aquel momento aceptaron implementar una medida similar para realidades diferentes, poniendo en la misma bolsa a culpables e inocentes.
Como sea, está claro que así como aquella vez se hizo todo a las apuradas, adoptando una disposición absurda y cuestionable, en esta ocasión la rectificación llega de la mano de la necesidad de darles contención a los millones de hinchas de River que están diseminados en todo el país y que no quieren perder la oportunidad de ver de cerca a su equipo del alma cuando juegue fuera del Monumental de Núñez.
Todo acelerado por lo que sucedió el sábado en Mendoza, cuando Independiente Rivadavia abrió sus puertas a los hinchas millonarios, desafiando aquel discutible pacto dirigencial, pero poniendo algo de sensatez a una realidad que no se puede ocultar, como que los hinchas riverplatenses iban a copar cualquier estadio del país.
Ahora viene el otro desafío, que es apuntalar la nueva disposición con coherencia, buenas planificaciones, operativos exitosos y sanciones ejemplares si son necesarias. Un cóctel poco habitual en nuestro querido fútbol argentino.

