Godoy Cruz da envidia
En su época de integrante del cuerpo técnico que encabezaba Pedro Marchetta, el profesor Néstor Pedernera solía repetir que lo que en Buenos Aires había que solicitarlo una vez, en Rosario había que pedirlo tres y en Córdoba, 10.
Con ese concepto, el preparador físico describía las dificultades que era habitual encontrar en nuestro fútbol y que conspiraban contra su crecimiento.
Si bien la situación no varió en lo sustancial, hay ejemplos en el ámbito futbolístico local que demuestran que se intenta hacer las cosas de una forma diferente para bien, lo que alentaría perspectivas más superadoras.
Conviviendo con esas expectativas, demasiado incipientes todavía, Córdoba deambula fuera de la élite del fútbol argentino, con dos clubes en la Primera B Nacional (Instituto cumpliendo sus ambiciones y Belgrano muy lejos de sus pretensiones) y cinco en el Torneo Argentino A (con Talleres monopolizando casi todas las apuestas) como sus referencias más trascendentes.
Mientras las señales son apenas perceptibles por estas tierras, desde Cuyo asoma una alternativa que hace que no sólo haya que fijar la atención en clubes de la provincia de Buenos Aires (como Vélez, Estudiantes, Lanús) o de Santa Fe (Colón y un poco Newell's en los últimos tiempos): Godoy Cruz, que late con potencia desde el pie de la Cordillera.
El Tomba marca un camino y genera una sana envidia, al tiempo que demuestra que se puede elegir un modelo y crecer a partir del mismo. Claro, para eso hay que tener bien claras las ideas, algo que permite edificar bases sólidas, situación que no siempre se divisa en el fútbol cordobés. Godoy Cruz, un club que no es de los más populares de su provincia, está hoy a un paso de clasificarse a la Copa Libertadores de América, y lo hizo jugándose por técnicos jóvenes, que apostaron a una forma de entender el fútbol y de desarrollarlo.
Los mendocinos son uno de los equipos más agradables de observar en Primera División. Con esas armas, dignas y elogiables, el equipo de Omar Asad hace historia y es revelación. Y mientras, en Córdoba seguimos repitiendo varias veces las cosas.

