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Fútbol galáctico

07 de noviembre de 2013 a las 10:57 a. m.
Fútbol galáctico

Finalmente, el legendario Franz Beckenbauer confirmó lo que muchos sospechaban y otros afirmaban (entre ellos Fabio Zerpa), los extraterrestres existen y se contactaron con el excrack alemán para organizar un partido de fútbol con un equipo de terrícolas.

Pero quien crea que se trata de un amistoso para fomentar el acercamiento intergaláctico, un pacífico picado cósmico, está brutalmente equivocado: va a ser un partido a todo o nada, a tal punto que si el equipo de la Tierra pierde, los visitantes destruirán el planeta.

“Estamos frente al mayor desafío en la historia del fútbol, por lo que el encuentro en cuestión deberá ser tomado absolutamente en serio”, dijo Joseph Blatter, visiblemente nervioso por la posibilidad de que su mandato al frente de la Fifa finalice abruptamente como consecuencia de la destrucción de la Tierra.

Mientras tanto, muchos se preguntan por qué los alienígenas eligieron al fútbol para un match decisivo para la existencia de la humanidad y no otros deportes como el tenis, por ejemplo.

Allegados a Beckenbauer, que mantuvieron un par de reuniones con los extraterrestres, afirman que es por una cuestión muy simple: sólo tienen un dedo en cada mano (el índice en la derecha y el meñique en la izquierda), lo que les permite hurgarse con destreza la nariz y orejas, pero les imposibilita tomar con firmeza las raquetas. “Literalmente se les escapan de las manos cuando intentan un golpe. Si nos hubieran desafiado al tenis, hasta Berlocq podría haber salvado a la Tierra”, afirmó un conocedor del tema.

Recaudos. Lo cierto es que lo que está en juego es mucho, por lo que nada debe quedar librado al azar en este partido decisivo para el futuro de la humanidad.

Los jugadores. No sólo deben ser los mejores, sino también los más experimentados para que no sientan la presión de que pueden estar jugando el último partido de sus vidas, sobre todo si se define por penales (por más que el arquero de ellos tenga un dedo en cada mano, los jugadores terrícolas tendrán terminantemente prohibido por la Fifa “picar” la pelota desde los 12 pasos, al estilo Abreu).

El público. Los hinchas, en lugar de evacuar histéricamente las ciudades y correr a meterse en sótanos y subterráneos, deben acudir al estadio donde se dispute el partido para alentar a los jugadores terrícolas y hacerles sentir la presión a los extraterrestres.El estadio. Tiene que ser un estadio argentino por diversas razones:

a) Como no está permitido público visitante, no se va a autorizar el ingreso de extraterrestres y mucho menos si quieren entrar con una bandera de su planeta.

b) Los hinchas locales les harán sentir el rigor a los visitantes, apedreándoles el ovni cuando lleguen al estadio o escupiendo a los que vayan a patear un córner, etc.

c) Estos simpatizantes demolerán anímicamente a los extraplanetarios con cánticos duros (a menudo racistas y discriminatorios) del tipo: “El que no salta es de Plutón”, “Los de Venus son todos p..., los de Venus son todos p...”, “No tenés aguante, che marciano vigilante”, etc...

d) En caso de que los extraterrestres sorprendan al equipo terrícola con par de goles de entrada, los hinchas argentinos enfriarán el partido colgándose del alambrado vestidos de fantasmas para obligar a una interrupción (está claro que cualquier herramienta es válida para salvar al planeta).

El árbitro. Hay mucho en juego de modo que no hay que descuidar el tema del arbitraje. Hay que designar un colegiado bien localista, que les sacuda a los alien un penal de entrada y les revolee algunas tarjetas desde el vamos, secundado por jueces de línea que les levanten la bandera por cualquier cosa. Lógicamente la terna ideal para este trabajo también debe ser argentina.

El DT. Puede ser Alex Ferguson o Caruso Lombardi, pero más importante que el nombre del DT es disponer en el banco del “Bidón de Branco” para darle de beber a uno o a varios alienígenas de esa mítica y misteriosa poción nacional durante el partido.

En conclusión, el choque entre terrícolas y extraterrestres es un partido imperdible, sobre todo por los jugadores que formarían parte del equipo humano, ya que hasta el momento no se sabe siquiera el nombre del capitán alienígena (no sería “el Marciano” Ortiz). El problema es que, según sea el resultado, podría ser la última vez que los veamos a Messi, Cristiano y compañía en acción.

Boca, entre algodones

Mientras practica con una pelota gigante de color lila que le regaló Carlos Villagrán (Quico), Juan Román Riquelme disparó la frase más temida en el mundo boquense: “Sólo falta que se lesione Bianchi”. Es que Boca Juniors afronta la mayor racha de lesiones de su historia reciente: con el desgarro de Sánchez Miño suman unas 47 bajas en lo que va del año por causas físicas.

El PF, Manuel Alfano, dijo que es “una racha poco creíble” y que es algo que no vio nunca. Mientras se evalúa declarar a Boca en “emergencia sanitaria” debido a que su enfermería trabaja a “cama caliente” y ya no puede recibir más lesionados (algunos yacen en camillas en los pasillos), el club espera una donación de una tonelada de átomo desinflamante prometida por el Gobierno nacional para paliar la crisis.

En tanto, algunos especialistas consideran que el equipo debería dejar de entrenarse para evitar más contratiempos de este tipo. “Bianchi debería dedicar por lo menos tres semanas a la cuestión teórica. Esto implica que el trabajo de la semana se reduzca a sentar al plantel delante de un pizarrón y explicar movimientos tácticos, sin que los jugadores realicen ningún tipo de esfuerzo muscular”, explicó José Mancuerna, reconocida autoridad en entrenamiento deportivo.