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Evolución para todos, menos uno

13 de octubre de 2011 a las 10:02 a. m.
Evolución para todos, menos uno

César Alejandro Farías es el entrenador de Venezuela desde el 1° de enero de 2008. Apenas asumió en reemplazo de Richard Páez, el joven DT, quien en marzo pasado cumplió 38 años, se preocupó porque la Vinotinto continuara con el crecimiento que afirmó a fines de los ’90 con “el Pato” José Omar Pastoriza en el banco.

El 6 de junio de 2008, la selección venezolana dio su primer gran golpe con Farías al frente al ganarle 2-0 a Brasil en Boston y su técnico se convirtió en el primero de su país en lograrlo en 39 años.

Antenoche, Farías sumó otra cucarda: su seleccionado le ganó por primera vez en la historia a Argentina. César Farías tenía un plan y le salió perfecto.

Visitó a Ecuador en Quito con un equipo alternativo, entendiendo que era un partido “perdible” aun llevando los titulares, y aguardó con todo en la calurosa y húmeda Puerto La Cruz a la espera de dar el gran golpe que dio (“Desde niño soñé con ganarle a Argentina”, contó).

Esta es la tercera eliminatoria mundialista (antes fueron 2006 y 2010) en la que la Argentina debuta con Chile y tres días después juega con Venezuela de visitante. Antes, ganó 3-0 (Caracas, 9/9/2003) y 2-0 (Maracaibo, 16/10/2007). Esta vez, Argentina sufrió otra caída histórica, como le sucedió en la eliminatoria pasada ante Chile (0-1 en Santiago con Basile como DT) y ante Bolivia (1-6 en La Paz, con Maradona como DT).

Sigue dando ventajas Argentina y apelando a excusas inconsistentes como el calor, el cansancio o la altura. Explicaciones que no se corresponden con una selección de elite, que se supone debe analizar y planificar al detalle. Un indicador más de que en Sudamérica todas los seleccionados, unos más, otros menos, evolucionan y que la nuestra, jaqueada por la inestabilidad y las frustraciones, parece estancada.

A Alejandro Sabella, que tiene todo el crédito abierto y lidera un cuerpo técnico de jerarquía, le espera un desafío interesante. Por un lado, demostrar que Argentina sigue siendo punta de lanza y marcando camino en la región. Por otro, lograr que su equipo tenga identidad, derroche ambición y afine un sistema de juego. No como hizo el martes, cuando apostó a la contención y privó a Messi e Higuaín de la pelota. Muy poco para la grandeza pretendida, que está más en riesgo que nunca.