Es la hora de apostar fuerte
Si Instituto se quiere el ascenso, hay que apuntar alto en los refuerzos. Gastar mucho, pero bien, no sería un pecado. Atlético de Tucumán lo hizo.
Hace unos seis meses, en la salida de la Boutique, el presidente de Atlético Tucumán, Mario Leito, me explicaba la clave del ascenso: "Siempre apostamos fuerte. Si nos decían 10, poníamos 15". El Decano había terminado peleando arriba la primera mitad y, con una segunda rueda brillante, coronó el ya conocido ascenso a Primera División y que hoy lo tiene a tiro de escapar de la zona roja de los promedios en la A.
En 19 partidos, La Gloria hizo mejor campaña que aquella de Atlético. Por lo tanto, es hora de que la Comisión Directiva trabaje para darle al plantel el salto de calidad que necesita cualquier equipo para ser candidato de hierro a un lugar en el fútbol grande.
Apostar fuerte, como decía Leito, sería traer cuatro refuerzos, de mejor calidad que los que hay en el plantel, ocupar la vacante por la lesión de Barsottini y mantener a los mejores. En nombres, de atrás para adelante, esto sería: Cajaravilla, Garnier, Velázquez, Zermattén, Salmerón y, de yapa, retener a Román Díaz.
Seguro que saltará la excusa del presupuesto -postura razonable, por cierto-, pero, como se dijo, si se quiere ascender, hay que apostar fuerte, aunque haya que dejar un pequeño rojo en el balance. En Primera, el ingreso por derechos de TV es muy jugoso y se cubre antes de empezar a jugar y, encima, con un plantel armado.
Si de pedir se trata, para el caso de que el Pupi Salmerón prefiera quedarse a jugar la Copa en Banfield, hay un 9 que hace 13 años se quedó con las ganas del ascenso y que juega en Europa desde hace mucho. No creo que el Manguera tenga problemas de dinero y que regrese a su Instituto por rédito económico. ¿Y si le hacen un llamado al Diego de Alta Córdoba? Total, soñar no cuesta nada.

