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En Talleres es volver a empezar

03 de mayo de 2011 a las 11:48 a. m.
En Talleres es volver a empezar

Nada mejor que unos cuantos malos resultados y la resignación temprana por el primer objetivo incumplido para promover sospechas de idoneidad en todos lados.A tres fechas del final del torneo reducido, llamado nonagonal, Talleres ya entró al taller para ser reparado. Su meta inicial quedó en la banquina. La reunión del domingo pasado a la noche buscó determinar el problema, cambiar algunas piezas y ponerlo de nuevo en condiciones para emprender el camino alternativo.

¿Cómo seguir y con quiénes?, es la pregunta. Continuidad precaria para el entrenador Gustavo Coleoni, ahora un equilibrista que dependerá más que nunca de las estadísticas. “El Sapito” acertó cambios y se avaló con un par de triunfos en el comienzo de su gestión. Se le subrayó la apuesta por Guillermo Cossaro en la victoria ante Sportivo Belgrano. Y en los encuentros por seis puntos (Central Norte de Salta, Guillermo Brown de Puerto Madryn), apostó al golpe por golpe. Confió en los suyos. Hoy luce los pómulos hinchados, aunque no se muestra derrotado.

La depuración parece decantar el plantel hacia el brillo de la juventud e irá de la mano del enojo para los mayores por los deberes incumplidos. Hay algunos experimentados que parecen tener las horas contadas en el club, aunque nadie lo quiera reconocer.Es probable que paguen con la partida anticipada los jugadores que generaron más esperanzas y por quienes se gastó más dinero. Sucede siempre. Y en ese clima de urgencias y de ansiedades la puerta estará abierta para cualquiera. Talleres no soporta estar en el Torneo Argentino A. Le duele. Le incomoda. Quiere irse rápido. Le fastidia. Y eso se nota en cada uno de sus actos.

¿Es bueno que se depure el plantel cuando todavía está en medio del río? ¿Es positivo que se recurra a medidas drásticas que lucen más como castigo que como correctivo? ¿El técnico tendrá suficiente autoridad como para impedirlo? El Fondo de Inversión, al margen de su buena gestión institucional, ¿se evaluará por responder a las decisiones tomadas por los mandos medios y por las sugerencias de los empresarios de confianza?Hay que reconocerlo: Talleres nunca demostró ser el mejor de todos. Sus rachas positivas siempre intercalaron momentos de dudas. Y sus jugadores actuaron de manera similar. Como muchas veces ha sucedido, el peso de algunos nombres con alguna historia en categorías superiores hacia soñar.

Pero como tantas otras ha ocurrido, aquel bronce de otras épocas, llegó a Córdoba en forma de recuerdo.Hay, todavía, un mínimo margen para la ilusión. El ascenso luce hoy esquivo, muy lejano. Sin embargo, en el momento de recibir mañana a Libertad de Sunchales todo quedará congelado. Será el instante de gracia en el que el aliento se renovará. Y por 90 minutos las críticas se olvidarán. Y los fantasmas de quienes llevaron a Talleres a la quiebra seguirán sobrevolando felices barrio Jardín, afirmados en su condición de invisibles. En la vida de Talleres, son los únicos que están seguros. Ellos ya son pasado para la Justicia.