En la mesa del campeón
Vélez, justo campeón del Torneo Inicial. El equipo de Ricardo Gareca se coronó con anticipación.
Christian Bassedas se reunió con Ricardo Gareca. Luego les transmitieron sus decisiones a los dirigentes, y éstos empezaron a actuar. No es difícil imaginar el encuentro semestral entre el mánager deportivo y el entrenador de Vélez Sársfield, y el aval posterior de la conducción del club para armar el plantel.
Ellos, como ha sucedido ya tres veces, aciertan. Un ejemplo cercano a los cordobeses es el del defensor Juan Ignacio Sills. Sin lugar en el plantel en la temporada anterior, afectado meses antes por una grave lesión, Sills fue cedido a Instituto. El defensor-volante rejuveneció con minutos en cancha en Alta Córdoba, floreció de nuevo su condición de jugador de Primera División, y volvió a su casa.
Así como Sills por una lesión, el devaluado Facundo Ferreyra se sumergía junto a Banfield el invierno pasado en el fondo de la tabla de posiciones y descendía. No le tembló el pulso a la gente de Liniers para poner dos millones de dólares por un delantero joven y goleador, pero conmovido todavía por el episodio más triste de su breve historia deportiva.
Son muestras que las apuestas fuertes, acompañadas de idoneidad, se transforman en un tiro al ángulo en el partido fundamental que cada club comienza a jugar antes de empezar un campeonato. En ese trámite los rivales son invisibles, y la plusvalía radica en demostrar la habilidad para mirar donde no alcanza la mirada del otro y resolver todo con la rapidez de un Fórmula Uno.
Sin dudarlo, Vélez acierta. Lo hace en el mismo mercado en el que conviven todos. El que obliga a la venta de uno, dos o tres jugadores por año para sanear las finanzas. El que paga contratos de locos cuando la torta de dinero no es tan grande para incontables desmesuras.
Se fue Marcelo Barovero y llegó Sebastián Sosa para el arco; lo mismo hizo Fernando Ortiz y emergió para quedarse Fernando Tobio en la zaga. Y así como Tobio, ya habían aparecido otros valores surgidos del club como Iván Bella, Ariel Cabral, el cordobés Gino Peruzzi...
Con estos pibes, Vélez demostró que la mirada a su interior nada debe envidiarle a la que antes de cada temporada otea el horizonte.
Ese intangible gol a favor que surge en cada pretemporada, obviamente debe asentarse en la cancha.
Diferencias y similitudes
“Durante 15, 20 minutos, Vélez fue el único equipo que nos superó. Es un justo campeón”, dijo Ricardo Zielinski, reconociendo la autoridad de su título.
Nobleza obliga, pasados los primeros festejos, el vicepresidente velezano, Julio Baldomar, avalaba la gestión de Armando Pérez y subrayaba la excelente campaña de Belgrano en el torneo.
Vélez Sársfield ya disfruta su corona. Belgrano podría ser subcampeón. Los perfiles institucionales de ambos se asemejan. La seriedad en poner un equipo en el campo de juego, también.
Entre los dos clubes hay todavía diferencias estructurales, económicas, y de toda índole. Vélez, desde hace más de 20 años, viene jugando (y ganando) las grandes ligas. Belgrano aún está pariendo un proyecto, está empezando a caminar. Por eso, es todo un logro haberse conseguido un lugar en la misma mesa de los campeones.

