En Boca se termina el verano
El triunfo ante Racing, por la segunda fecha, fue apenas un espejismo. El Boca de Julio César Falcioni sigue la ruta insípida heredada de Claudio Borghi y Roberto Pompei.
En sólo cuatro fechas, los xeneizes ya quedaron a cinco puntos y si bien el campeonato todavía está en “pañales”, el hincha boquense ya empieza a resignarse.
Con Riquelme, o sin él, las soluciones no llegan. El veranito boquense, con triunfo en el superclásico incluido, parece estar llegando a su fin antes del 21 de marzo.
En Boca, se sabe, los créditos nunca se otorgan a largo plazo. Y la cuenta de Falcioni ya está en rojo y con un desafío mayúsculo: tratar de recuperar una línea de juego que asomó en Mar del Plata, apagar el "incendio" que representó el enojo de Román y, por sobre todas las cosas, ganar o ganar. Por más que el próximo domingo lo espere San Lorenzo, un histórico dolor de cabeza para los xeneizes y que, al menos en estos primeros esbozos, aparece más aceitado que este manojo de individualidades que es hoy Boca.Claro que cuatro partidos no son medida para ningún técnico, pero hasta aquí Boca cambió (nombres) para que nada cambie: los refuerzos aportaron poco, Palermo sigue con la mira torcida y la producción del equipo ya siembra alarma, con apenas tres triunfos en los últimos 12 partidos.

