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En Belgrano, la ilusión ataca

30 de octubre de 2012 a las 10:37 a. m.
En Belgrano, la ilusión ataca
Ricardo Zielinski. El DT, quien observa durante la práctica de ayer, mantiene su discurso medido. // Foto: Facundo Luque

"Al final terminamos jugando con cuatro delanteros", dijo con ironía el entrenador Ricardo Zielinski. Había terminado el partido ante Unión y el triunfo difícil y muy trabajado no se discutía.Es sabido que a Belgrano le cuesta más jugar contra equipos que lo esperan. Sus rivales parecen mostrarle el espejo en que los jugadores se miran y a partir de ahí, se desorientan. Eso volvió a pasarle ante el último de la tabla. La comodidad de un libreto bien aprendido lo saca de quicio ante el menor cambio de sentido.

Hablar de cantidad de delanteros es una arbitrariedad en estas épocas. El Barcelona (es ineludible su referencia) ha sabido jugar sin hombres de punta y hacer muchos goles. El domingo en Alberdi, Zielinski juzgó ideal el momento para que entraran Carranza, “el Picante” y Márquez, y con Farré y Zapata puso toda la carne en el asador para ganar el encuentro.

La victoria produjo consecuencias que se acentuarán a medida que Belgrano siga sumando puntos y mantenga una posición expectante. El silencioso y discreto Arsenal campeón es un precedente en el que los hinchas miden sus ilusiones; el escaso peso en este certamen de los grandes clubes es una realidad que las estimula; el deseo de tropiezo para Newell’s Old Boys y Vélez Sársfield, dos buenos equipos pero no infranqueables, también aumenta los sueños.

¿Sucumbirá Zielinski a esos pequeños resquicios que ofrece la coyuntura para que su equipo aunque más no sea pueda meter la nariz y olfatee el título? ¿Se verá otro Belgrano, más ambicioso en corazón y espíritu desde su visita a Rafaela y hasta que todo haya terminado? ¿Cambiarán el discurso en Alberdi y en Villa Esquiú en la búsqueda de una consagración inédita en la historia del fútbol de Córdoba?

Equipo duro y raspador, músculo siempre activo y tenso, lejos está de su dialéctica la explicación de lo que no siente ni de lo que presume pueda suceder. El técnico tampoco cambiará, e insistirá en su credo de números y resultados, a partir de los cuales se moviliza todo el mundo alrededor suyo.

En su conteo diario, sin mirar más allá de lo que marca el horizonte, el entrenador sabe que la ley de compensaciones futbolísticas le indica que en paralelo a las últimas bajas performances de Jorge Velázquez, vital en el comienzo de esta era, resucitó, como lo anunciaba su estirpe, César Pereyra. Y que así como lo tiene a Melano también los tiene a Aquino y a Márquez; y que en el arte de llevar la pelota y distribuirla con acierto reapareció Carranza, en quien se pueden apoyar Zapata y Farré.

El último tramo del camino le deparará vérselas con Atlético de Rafaela, Argentinos Juniors, Independiente, Lanús, San Martín de San Juan, Tigre y Estudiantes de La Plata. Son equipos del mismo palo, sin nada de más y nada de menos. A todos les puede ganar y con todos puede dejar puntos en el recorrido.

La explicación de este momentáneo lugar en el podio tiene las bases tan sólidas como inalterables. Por eso hablar de una vuelta olímpica no deja de ser un deseo o un simple juego de palabras. Belgrano no cambiará sus hechos ni sus palabras. La versión cordobesa del “paso a paso” ya se viene aplicando desde hace tiempo, con el discurso de austeridad que eso implica.

Lo que no significa que, en estas fechas finales, el hincha, ilusionado y pasional, deba dejar de pensar en ir a la cancha, en donde su equipo podría jugar por algo mucho más importante que la simple rutina de los tres puntos. Sería su derecho. Y lo tendría bien ganado.