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El que se va sin que lo echen

07 de abril de 2012 a las 11:17 a. m.
El que se va sin que lo echen

Casi que se trató del pase del año. Ricardo Caruso Lombardi dejó Quilmes (hoy en promoción en la B Nacional) para desembarcar en San Lorenzo (hoy en reválida en Primera División). Fue un viaje sin escalas, o casi. El único trámite que realizó el DT fue una pasadita por el Congreso de la Nación para hacer números con Aníbal Fernández, senador por la Provincia de Buenos Aires y presidente del club "cervecero".
"A Quilmes le dejo un violín, yo me compro un quilombo", dijo el excéntrico entrenador para intentar amortiguar las críticas que le llovieron de todos lados. Hasta de Dubai, donde Diego Maradona, su colega del Al Wasl, le dedicó algunas glosas.
Para Aníbal, no fue un pelotazo en contra. Quilmes ahorró 150 mil dólares de sueldos atrasados y cobró 200 mil "verdes" de resarcimiento. A San Lorenzo, el "Pagando por un sueño" le costará otros 60 mil dólares mensuales, a los que deberá sumar 500 mil de la divisa estadounidense si este "Gran Caruso" canta victoria y lo libra de todo mal.
Alejandro Sabella fue uno de los pocos que justificó el traspaso. No hace mucho, con un pie en el avión que lo llevaría a Emiratos Árabes y 700 mil dólares de anticipo en su cuenta bancaria, el actual seleccionador argentino dejó esperando a los popes del Al Yazira para calzarse el buzo que estaba vacante tras el despido de Sergio Batista.
Sin reglas claras, los DT argentinos (81 diferentes en la temporada en las dos principales categorías) juegan al sálvese quién pueda. Y los clubes, que no los bancan en las malas, tampoco tienen miramientos a la hora de tentarlos para que cambien de vereda. Boca lo hizo con Borghi y Falcioni y aquí, a la vuelta de la esquina, pasó con Zamora, Zielinski, Bonetto, Coleoni o Bianco. El viejo dilema de la gallina o el huevo. ¿O alguien se olvida del desplante y del casi inmediato regreso a Instituto de un tal "Teté" Quiroz?