El portazo de Magnano
El DT de Atenas se fue en medio del Súper 8 tras discutir con algunos de los colaboradores que él no había elegido.
-“Felo”, no hay vuelta atrás. Me voy, no aguanto más. No quiero seguir.
–Bueno, si te querés ir... andate.
Palabras más, palabras menos, el diálogo se desarrolló en esos términos entre Rubén Magnano y Felipe Lábaque en el sexto piso del hotel que ocupa Atenas en Mar del Plata. "Razones personales", se adujo. Nadie lo dejó trascender, pero se sabe que el detonante explotó cerca de la medianoche del viernes. Hasta esa hora, Rubén seguía hablando de futuros rivales y de horarios de trabajo. ¿Qué pasó después? Las conjeturas son varias, pero por descarte se adivina con claridad que hubo discrepancias o "chispazos" con algunos de los demás integrantes del cuerpo técnico que el DT no eligió (el médico Roberto Giacosa y el jefe de equipo Ricardo Borsini). La lesión de Federico Ferrini, achacada a su intensa forma de trabajar, habría sido la gota que rebasó el vaso.
Gemelos. Magnano y Lábaque son hombres ganadores, de fuerte personalidad, mucho amor propio y, sobre todo, impulsivos. La determinación del técnico suena a "portazo" y la respuesta del dirigente por intentar retenerlo fue casi nula. El término "indeclinable" con que el DT acompañó a su renuncia, ni se discutió. Tal vez por eso Lábaque frenó al plantel, que intentó mediar por una solución. La dirigencia no quiso mostrar debilidad: "Es su decisión", les dijo el presidente. El desgaste de la relación entre dos personalidades con mucho protagonismo hizo eclosión ayer. ¿Definitiva o transitoria? Y... con Atenas nunca se sabe.

