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El legado de Bielsa

18 de junio de 2013 a las 10:06 a. m.
El legado de Bielsa
¡Aplaudan, aplaudan! Martino hace palmas mientras Bielsa saluda. Fue en 2009, en el estadio de Newell’s. // Foto: Télam

Es probable que mañana Newell’s Old Boys de Rosario sea campeón del Torneo Final. Eso ocurrirá si Lanús no da vuelta un 0-2 ante Estudiantes de La Plata en los 45 minutos que deben jugar.

Será el jalón dorado para un club que puso patas para arriba su propia historia en menos de dos años. En ese lapso dejó de sufrir el acoso del descenso y todo el desbarajuste causado por la gestión del cuestionado expresidente Eduardo López y pasó a recibir la asistencia casi celestial de un hombre que marcó una época y que partió en dos la historia reciente de la institución leprosa: Marcelo Bielsa.El legado de Bielsa puede verse en muchos detalles, tan importantes como la manera de jugar, abierta y de estilo agradable que trata de aplicar Gerardo Martino, o tan triviales como la forma de vestir en la cancha del mismo Martino, de equipo de gimnasia y con lentes al "uso Marcelo", atados a un hilo para evitar su caída.

Esa protección que une ética y deporte hará golpear las campanas en el Parque Independencia. Atrás han quedado aquellas imágenes de computadores tiradas en el suelo, en un área administrativa devastada en un club arrasado por la barra brava afín a López, enojada por la derrota en los comicios, y el mensaje convocante y de unión de Guillermo Lorente, que invitaba a todos a inaugurar una nueva era y a levantar una carga demasiado pesada para una sola fracción ñulista.Desde ese momento, empezó a funcionar esa maquinaria de pasión fervorosa, que encontró en Bielsa la razón para dejar de ser la parte menos pasional de Rosario. Dicen en aquella ciudad, que después del paso del "Loco" por Newell's, el club y su hinchada pasaron a tener una sintonía de masividad, que ya poco permite encontrar vacíos en el Coloso que hoy lleva su nombre.

Bielsa es Martino,”dueño” de una tribuna en el estadio de su entrenador admirado. Bielsa también es Martino, aquel jugador que por jerarquía era la extensión lúcida del técnico en el campo de juego y quizá su continuador más avanzado, dentro de una camada impresionante de alumnos dispersados en todo el mundo, algunos de ellos notoriamente seducidos por la prédica decidida y sin dobleces de su admirado maestro.

No es casualidad que Newell's sea un ejemplo de sentido de pertenencia, expresado en el regreso comprometido de "Maxi" Rodríguez, ­Ignacio Scocco, Gabriel Heinze, y anterior a estos de Lucas Bernardi. Triunfadores en Europa, de ocaso placentero y economía resuelta, indicaron el camino de la identifi­cación con la entidad que los ayudó a formarse como personas y que les pidió ayuda en el momento del retorno.Estos cuatro jugadores cumplieron quizá el mismo rol que Roque Alfaro, Víctor Ramos y Sergio Almirón, cuando de la mano de José Yudica unieron esfuerzos con pibes del club pasar sacarlo campeón en la temporada '87/'88 y formaron parte de los planteles que en la década del '90, y con Bielsa al frente, hicieron vivir otros momentos gloriosos a media Rosario.

Hoy, en otro contexto, aunque con casi todo un equipo de creación doméstica, Newell’s Old Boys se prepara para gritar campeón por sexta vez en los torneos de la AFA. Lo hará respetando su historia no tan lejana; la que lo identifica del resto; la que cobijada por la figura siempre presente de Bielsa, tiene su propio sello, tanto dentro como fuera de la cancha.