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El fútbol de Córdoba está vivo

La ciudad disfrutó de sus mayores clásicos sin incidentes de consideración. Hubo un promedio de 30 mil personas en cada encuentro.

28 de enero de 2013 a las 10:07 a. m.
El fútbol de Córdoba está vivo

Un promedio de 30 mil personas por clásico cordobés es una cifra que, por sí sola y por si hiciera falta, ratifica una vez más la fidelidad de los hinchas con sus clubes y la trascendencia que sigue recuperando nuestra plaza futbolística, después de tanta oscuridad atravesada en los ‘90 y parte de la primera década de este siglo.

Los responsables lucharon por volver a tener un torneo de verano, los clubes se unieron a la propuesta, aceptaron el desafío y todo fue con saldo positivo, aunque en el debe tengan que figurar hechos negativos relacionados con discriminación, xenofobia, insultos o provocaciones.

Los Instituto-Talleres (23 mil), Belgrano-Talleres (47 mil) y Belgrano-Instituto (20 mil) fueron una fiesta, y entre los tres juntaron 90 mil personas, una cifra envidiable por cualquier plaza del país. Mar del Plata, ícono de los torneos de verano, redondeó un promedio de 20 mil espectadores en seis partidos, jugando los cuatro clubes más populares de Argentina.

Pero además, Córdoba recuperará el sábado un River-Boca, y los organizadores esperan que unas 50 mil personas vayan al Mario Kempes. Párrafo aparte para el estadio, que en sí mismo actúa de atracción, aunque siga penando con el campo de juego y los accesos.

Sacando aquellos indicadores nocivos emparentados con la violencia, cuyo destierro aún es deuda y son el costado perjudicial del crecimiento, hay señales indiscutibles de que el fútbol cordobés está vivo, que camina en la buena senda de la mano de sus protagonistas, sin desconocer que algunos atraviesan momentos más auspiciosos que otros, algo natural en el fútbol.

Y si de hechos favorables se trata, hay que elogiar lo sucedido el viernes tras Belgrano-Instituto, cuando por iniciativa de la Fundación Pueblo Rugby jugadores, miembros de cuerpos técnicos, dirigentes y hasta la terna arbitral participaron con gran predisposición de un ameno tercer tiempo. Otro síntoma de la evolución digno de profundizarse.