El fracaso, su enseñanza y la soberbia
Qué cosas no debe repetir Talleres para que el año que viene a esta altura no repita esta realidad.
Ni bien terminó el partido ante Huracán de Tres Arroyos, el que determinó la eliminación de Talleres del pentagonal del Clausura, la palabra "fracaso" comenzó a rebotar en las paredes del vestuario de Talleres. "Yo no me quiero salvar del fracaso. También soy culpable y responsable número 1", dijo el DT Andrés Rebottaro. "Yo vine a ascender a Talleres y me quedé sin nada. Me siento muy mal por esto que pasó. Es un verdadero fracaso", agregó Solferino.
Más allá de cómo se inmolaron Rebottaro y el goleador o del mismo hecho de establecer diferencias de significados entre los que quieran hablar de fracaso, frustración, de culpables y responsables, es mejor reflexionar sobre las enseñanzas que depara una gran derrota.Es un paso ineludible y valioso para avanzar. Para poder crecer desde la caída hasta un gran triunfo.
¿Que es lo que no se debe repetir?A) Análisis coyunturales: las derrotas no nacen del azar, sino mucho antes. El análisis de la pelota que pegó en el palo o de si el árbitro te persigue o te farovece, seduce bastante. Pero actúa como el árbol que tapa el bosque.
B) Perder tiempo: después del 13 de junio, el día del descenso a la B Nacional, Talleres perdió un mes en ver si la CAI renunciaba a su plaza o la vendía. El trabajo se inició con pocos jugadores, incorporó a lo loco, los refuerzos llegaron con la pretemporada empezada, varios de ellos se lesionaron antes del debut. Y gastó una fortuna.
La concesionaria Ateliers se jugó un pleno a que la irregular formación del plantel no fuera a incidir en el césped. Pero la factura llegó después, inclusive cuando la SA ya no estaba, y la administración estaba a cargo del fideicomiso, aquel que debió controlar que los refuerzos reunieran las condiciones mínimas para jugar en Talleres, que llegaran a tiempo, y que el presupuesto se adecuara a un club quebrado, que había caído a una categoría semi profesional.
C) Peleas de poder: que el club haya quedado preso de la pelea entre el juez y el fideicomiso contra el concesionario, también fue reprochable porque trasladó lógica incertidumbre al plantel por el mantenimiento de sus contratos. Que el desalojo de Ahumada se haya hecho en pleno campeonato cuando el criterio de la administración judicial había sido hasta hacía unos meses el de no producir un cambio que entorpeciera la cuestión deportiva, porque Talleres peleaba por no descender.
En el Apertura fue eliminado, casi sin ganar de visitante. En el Clausura, a la hora de contratar hubo aciertos. Hubo una presión deportiva, pero también la transferencia de la obligación económica. Sin un inversor, el mantenimiento del club estaría asegurado en función del modelo "ganar para recaudar para estar al día". En la cancha, Rebottaro logró casi una proeza. Llevó un equipo descompensado a la punta. Con muchos pibes en puestos claves.
Como Navarro, Pereyra, Díaz, Marín, Cosaro, el mismo Buffarini, con iguales responsabilidades que Aranda, Sacripanti y Martinelli. Por primera vez, después de mucho tiempo. Pero estuvo obligado a jugar con línea de tres porque no había laterales, en un plantel de 42 jugadores. ¿Puede ser posible?
D) El caso Lussenhoff: fue tan increíble como el hecho de que Rebottaro y los fideicomisarios lo hayan permitido. Tuvo directa influencia en la cancha, en el vestuario y en la gente. El capitán fue aceptable cuando se entrenó y perjudicial cuando planteó su chance de ir y volver de España, donde fue asesor deportivo del Xerez. El mejor hombre de la línea más débil, estuvo ausente ¡¡40 días!! y volvió en una lógica condición inferior para armar línea de tres (tan luego) con juveniles como Avallay y Marín.
Ante Santamarina, arrancó bien (participó del primer gol), pero luego desordenó al equipo, se adelantó, quedó expuesto (hacía mucho tiempo que no se veía entrar tocando por el medio hasta el área rival) y lo dejó con uno menos, para jugar los 33 minutos más importantes de la temporada. En un tiempo, los jugadores pedían disculpas por un hecho irresponsable. Además, comprometió al grupo cuando Rebottaro bajó la decisión al plantel sobre si debía tenerlo en cuenta o no. Como otros tantos se besó la camiseta, se golpeó el pecho, cobró una fortuna (uno de los jugadores mejor pagos desde que el club quebró) y juró por Talleres.
Dijo que siempre priorizaría al club, pero en la primera de cambio lo dejó varado en el momento clave para irse a España. Se retiró creyendo que lo que había hecho estaba bien. Generoso fue el mundo Talleres con el Colorado. Le entregaron una plaqueta y la gente lo aplaudió después de que con sus aportes el equipo fuera a jugar una reválida; al año siguiente se fuera al descenso y, ahora, no pudiera emerger del Argentino, le dieron una plaqueta.
E) La soberbia: en los últimos 20 años, Talleres pasó sus peores momentos económicos.
Después del Talleres de oro de Nucettelli de los \'70 y \'80, con jugadores propios, decidió formar grandes equipos. Con jugadores rutilantes, muy buenos, buenos, regulares y malos. Alquiló equipos completos dirigidos por técnicos de la misma variedad que sus dirigidos. Y todos decían lo mismo: "Hay que ser campeones, hay que ascender, hay que llevarlo a lo más alto". Talleres pasó del concurso de acreedores a la quiebra. Una administración judicial imponía un orden económico para después lograr el éxito deportivo. Pero nada de eso ocurrió. Aún sin contar con los recursos genuinos como derechos de Tv y jugadores en lo inmediato porque las comisiones anteriores los dilapidaron, las frases volvieron a ser las mismas.
Después del descenso a la B Nacional Carlos Dosetti formó un dream team con un presupuesto altísimo porque había que ascender como diera lugar. Astudillo, Hanuch, Sarría, fueron algunas estrellas. El club se fue a la quiebra y con los fondos de los notables aparecieron más jugadores top como Bartelt. Vinieron los despidos de Hanuch y un juicio de 300 mil pesos. Talleres se salvó del Argentino A.
Después vino la concesión de Ateliers, con Carlos Granero, primero, y luego con Carlos Ahumada. Ambos con el mismo discurso: "Hay que ascender como sea".
El mejicano con promesa de ser campeón argentino y de volver jugar la Libertadores. Con el descenso al Argentino A, el DT Roberto Saporiti insistió: "En 2011, Talleres estará en Primera". Tuvo que irse porque el equipo fue eliminado en la ronda inicial del Apertura. Su sucesor Andrés Rebottaro dijo: "Vengo a ascender. ¿Qué voy a decir? ¿Qué vengo a ver qué pasa?". El equipo fue eliminado en el pentagonal del Clausura.
Ahora ya confirmada su continuidad, el DT reiterar lo mismo, sin saber si estarán los fondos para retener la base del equipo ni para las 10 incorporaciones que pide. Los fideicomisarios dicen que serán austeros, pero desde el Fondo de Inversión se proponen grandes capitales para formar otro gran equipo. "Las canchas son impresentables, jugamos con clubes que ni conocemos y ni hablar de los árbitros: el Argentino A es un infierno", dijo Ernesto Salum, uno de sus impulsores, ya por fuera de la Fundación Azul y Blanco.
¿Qué pasará con los pibes que se forjaron en el Argentino A? ¿Serán tapados? Nadie pide bajar la autoestima que le dio al club sus años de gloria. Pero una cosa es ese sentimiento y otra confundirse con la soberbia.
F) Un presupuesto increíble: sin herir suceptibilidades, Santamarina de Tandil, Unión de Sunchales, Patronato de Paraná y Cipolletti, no tienen las presiones de Talleres. Pero tampoco se fueron a la quiebra por gastar lo que no tenían. El club de barrio Jardín apostó a un presupuesto de 400 mil pesos mensuales para el área fútbol y no logró nada. El equivalente de los sueldos de Saporiti y Lussenhoff alcanzaba para costear cualquiera de los planteles mencionados.
Además se pactaron premios por fases. Talleres no llegó ni siquiera a las semifinales del torneo, pero por clasificar al pentagonal y por los puntos conseguidos en el clausura, el plantel se repartió 150 mil pesos.

