Temas del día:

El flagelo del fernetráfico

17 de octubre de 2013 a las 10:33 a. m.
El flagelo del fernetráfico

El ingenio y la sofisticación de las técnicas para el tráfico clandestino de fernet en las canchas cordobesas parecen no tener límites, tal como lo demuestra la detección de un cargamento de esta bebida cuando pretendía ser ingresado en el Estadio Kempes por un fernetraficante, disimulado en inocentes globos de cumpleaños infantiles para el partido del Centenario de Talleres. Concretamente, la operación "Globo Marrón" permitió capturar tres litros de fernet de máxima pureza (el cargamento más grande desde que se inauguró el Chateau) y desnudar aspectos poco conocidos de este negocio ilegal en el principal escenario deportivo de la ciudad.

Los detalles de la maniobra desbaratada son conocidos: los elementos de cotillón inflables, que están diseñados originalmente para ser llenados con aire o gas, venían preparados de tal forma que con solo abrirles un poco el pico y colocar un embudo especialmente adaptado, se podía introducir en su interior le bebida cola que según los expertos, al mezclarse con el fernet (en las dosis calculadas) produce una reacción química caracterizada por la generación de espuma amarronada. Segundos después el poderoso compuesto queda listo para beber, convertido un brebaje altamente adictivo cuyo consumo generalizado entre los hinchas cordobeses (y en cada vez mayores sectores de la sociedad), es la base del crecimiento exponencial del fernetráfico en los estadios de la ciudad.

En principio se pensó que como en todos los cumpleaños y festejos de Córdoba, especialmente los de adolescentes y adultos, el fernet corre caudalosamente, alguien consideró que en la fiesta de los 100 años de Talleres esta bebida no podía faltar en la celebración.

Sin embargo, esta situación vendría de hace tiempo ya que en algunas filmaciones de seguridad se advierte que muchos hinchas quedan con una aureola de espuma amarronada sobre sus labios luego de beber supuestas gaseosas, denotando que en realidad están libando el compuesto denominado popularmente “fernet con coca”.

Lo cierto es que con el decomiso del fernet las autoridades advirtieron por primera vez la magnitud del problema, y la forma en que operan los carteles del fernetráfico. “Estamos frente a un nuevo fenómeno delictivo, y tendremos que adaptarnos para combatirlo con todas nuestras fuerzas, antes de que se convierta en flagelo”, aseguró un vocero del área de seguridad.

Si bien algunos funcionarios aseguraron que los tres litros capturados “se utilizaran en el adiestramiento de perros especializados en la detección”, muchos advierten que sería un problema de sumarle una adicción más a estos sacrificados canes. Algunos ya consumen secuestros enteros de cocaína, fuman abiertamente marihuana y cigarrillos contrabandeados, y ahora al sumarle el consumo de fernet, sin antes pasar por el Cinzano, los conduciría directamente a la perdición. “Quedarían a un paso de caer en un estado de desenfreno que incluye sexo y rocanrol. Ni el ‘Encantador de Perros’ podría evitarlo”, grafican los expertos.

En principio, en el Kempes el fernotráfico estaría ingresado su producto mediante diferentes métodos:

Túneles. Algunos se iniciarían en las inmediaciones del estadio, pero otros tendrían su inicio en el Parque Sarmiento o más lejos aún. Las bocas de salida estarían disimuladas en las paredes del foso.

Mulas. Son pasadores de fernet. Por una respetable suma de dinero, llevan la bebida en el saché de plástico que introducen en sus bocas. En la jerga se los conoce como "Quicos" por sus cachetes inflados.

Bajo camuflaje. Muchas salchichas que ingresan el estadio para convertirse en panchos, no serían tales, sino replicas exactas en goma en cuyo interior se almacena el valioso brebaje. También se habría detectado falso praliné, que en realidad serían bolitas de fernet sólido.

Se asegura asimismo la utilización de palomas ferneteras, que aterrizarían en determinados lugares del estadio portando botellitas con la bebida, y hasta se menciona la existencia de pistas de aterrizaje clandestinas, disimuladas en el monte que rodea al Kempes, destinadas a recibir embarques vía aérea.

En definitiva, parece que hay una decisión tomada (nunca más apropiada la palabra) de dar lucha a los carteles del fernetráfico en el Estadio Córdoba. Seguramente no será fácil, pero es necesaria, antes de que comiencen a operar en las tribunas del escenario mundialista los traficantes de choripanes con chimi. Nunca es demasiado tarde.