El el fútbol hay que sincerar el discurso
Los dirigentes dicen una cosa y hacen otra. Los casos de Racing y de Independiente. ¿Y en Córdoba?
Racing e Independiente fueron los primeros en cortar el hilo por lo más delgado. Más bien, podría decirse que Gastón Cogorno y Javier Cantero, respectivos presidentes de la Academia y el Rojo, quedaron enredados en su propia telaraña.
“Tenemos que pelear todos los campeonatos”, declamó el mandamás del club blanquiceleste al comienzo de la temporada. “Hay que volver rápido a Primera División”, se escuchó en simultáneo desde la vereda de enfrente de Avellaneda.
Luis Zubeldía y Miguel Brindisi no pusieron reparos a los dichos dirigenciales, y hasta repitieron las consignas. El lunes pasado, en nombre de los malos resultados de las primeras cuatro fechas, a los dos entrenadores los sentaron frente a la prensa para agradecerles los servicios prestados y "el gesto" de marcharse a casa sin cobrar lo que faltaba de sus onerosos contratos. Que pase el que sigue (¿Pizzi?).
Y en Córdoba...En Córdoba también hay mar de fondo y las líneas que se bajan desde arriba tienen bastante que ver con el mal humor del hincha. "Vamos a luchar por ascender", aseguró Ernesto Salum, inversor de Talleres, metiéndole presión al DT Arnaldo Sialle, quien, lejos de ponerles los pies sobre la tierra a los que ponen dinero en el club, acepta el reto de ir tras un objetivo a priori quizá demasiado pretencioso.
“Sé cuáles son las exigencias en este club”, sostiene “Cacho”. Idéntica es su respuesta ante los reclamos y silbidos que le bajan desde las tribunas.
Por el lado de Belgrano la cosa no estuvo muy clara en los últimos días. De la prioridad de consolidar al equipo en la máxima divisional y no desordenar la tesorería se pasó en cuestión de horas a la intención de capitalizar el fenómeno copero.
"Hay una locura tal en Córdoba por la Sudamericana que decidimos jugarnos todo a pasar el primer cruce", explicó Ricardo Zielinski. Consumada la eliminación ante Vélez, habrá que barajar y dar de nuevo.
¿Instituto? Allí es donde se advierte mayor distancia entre el dicho y el hecho. "Pensábamos que íbamos a arrancar bien, cobrando al día", se quejó días atrás el arquero Julio Chiarini. No hace mucho tiempo, el presidente Juan Carlos Barrera dijo: "Nuestras expectativas son altas".

