Dybala, otra joya que hay que disfrutar
Apariciones como la de Paulo Dybala hay que celebrarlas. El delantero de Instituto tiene 17 años (el 13 de noviembre cumplirá los 18) y en apenas 10 partidos en la primera de la Gloria ya lleva siete goles.
El chico tiene un gran presente, que mereció una llamada a la preselección juvenil argentina que irá a los Juegos Panamericanos de Guadalajara. No quedó, pero si sigue así, seguramente será convocado para otras selecciones juveniles.
Hace tres meses el mundo futbolero no conocía la existencia de Paulo, un chico que define como si fuera un veterano. En 10 partidos ya demostró que tiene un talento natural y condiciones de sobra. Así lo demuestra dentro del campo de juego y en cada declaración de un compañero, del DT o del rival de turno.
¿Cómo hacer para retenerlo con economías siempre necesitadas? ¿O para que no se obnubile con las promesas de los oportunistas que siempre aparecen? Será difícil. Lo esencial es que su entorno (familiares como directivos del club y cuerpo técnico de Instituto) sepa aconsejarlo de la mejor manera.
Paulo recién está comenzando una carrera que pinta para muy buena. Las tentaciones aparecerán en su camino y estará en él saber elegir el rumbo correcto. Hasta el momento está haciendo lo que mejor sabe hacer: jugar al fútbol, demostrar sus condiciones y convertir goles.
Se sabe que muchos representantes se acercaron a Dybala para ofrecerle hasta lo imposible y prometerle una vida llena de lujos.
Lo mejor que puede hacer Paulo, y que lo está haciendo hasta el momento, es parar la pelota, disfrutar del momento y saber que como hoy tiene el arco abierto, quizá se le cierre más adelante.
Por lo pronto sigue con su hermano como representante, vive en la pensión del club en La Agustina y mantiene su grupo de amigos. El tema es saber por cuanto tiempo más lo podremos disfrutar en el fútbol cordobés.

