Dejando huellas
Mirá la desopilante columna de Luis Heredia y su "Pelotazo al Vacío".
La presentación del nuevo sistema de acceso a los estadios, mediante la utilización de aparatos lectores de huellas digitales, ya generó un estado de alerta y movilización entre aquellos que por alguna razón específica (lesiones graves, amenazas, emboscadas, almacenamiento de armas y munición de guerra en ómnibus que van a las canchas, robo calificado de banderas y trapos a hinchadas rivales, etc) pueden ver restringido su ingreso a los partidos.
Pero también el histórico acontecimiento ha generado expectativas entre los oportunistas de siempre, seres inescrupulosos dispuestos, claro está, a lucrar con las necesidades de los desesperados.
“Hemos lanzado una oferta de temporada para hinchas que quieran amputarse los pulgares de cada mano a la altura de la falange distal (que de un lado tiene las uñas y del otro las huellas digitales).
La promoción concretamente consiste en cortar las dos y cobrar una. Pero para quien crea que ha dejado más de una huella en la escena del crimen, puede aprovechar la de tres por uno, claro que esta propuesta sólo tiene validez hasta el 10 de agosto, así que hay que apurarse”, afirmó el cirujano Carlos Cimitarra, director de la reconocido Instituto Cercenar, nosocomio de alta complejidad especializado en amputaciones al paso.
“Y para aquellos que les tienen idea a los serruchos, les decimos que para cubrir la demanda que seguramente tendremos, hemos importado una guillotina para dedos única en el país, que garantiza un corte rápido, implacable y milimétrico. El cliente entra por una puerta y sale por la otra en cuestión de minutos, claro que con las manos un poco más livianas”, agrega el Dr. Cimitarra con su inigualable sentido del humor. Además, el servicio del Instituto Cercenar incluye la incineración en una salamandra de las falanges amputadas ante la vista del propio cliente, condición indispensable para garantizar que no serán reutilizadas para plantar huellas en lugares donde se pueda haber cometido algún otro hecho ilícito. Sin embargo, existirían otros métodos mucho menos expeditivos para evitar los lectores digitales ortibas, por ejemplo la cirugía estética de dedos.
"Lo nuestro más que cirugía es arte", explica uno de los especialistas de la Clínica Dedo's Estética Dactilar.
“Tomamos una huella digital y le damos el diseño que el cliente pide: una rosa, el Ratón Mickey, la cara de Oscar Lescano, el Escudo Nacional. Para nuestros hábiles expertos no hay límites”, agrega Juan Carlos Digital, gerente del prestigioso establecimiento que está rompiendo con los tradicionales, complicados e incomprensibles dibujos de las huellas dactilares de nacimiento. Cómo funciona. El nuevo sistema de acceso biométrico a los estadios funciona de la siguiente manera: el hincha que pretende ingresar debe poner uno de sus dedos (será determinado por sorteo frente a los controles) sobre un visor que leerá la huella digital.
En caso de tratarse de un personaje peligroso para el espectáculo o con cuentas con la Justicia, sonará inmediatamente una alarma, se encenderán balizas y el aparato dirigiéndose al hincha le dirá: “Ingreso denegado maldito bastardo”, y rematará con alguna frase irónica del tipo “por qué no probás suerte con un partido de bochas”, “seguí participando gil” o “atrapen al roedor”.
“Es un aparato bastante rudo, tiene una personalidad fuerte y los modales de un rufián, pero en el fondo es bueno”, afirmó uno de sus creadores. Sin embargo, y pese al nerviosismo inicial de las “pesadas” tribuneras, el discurso presidencial en el acto de presentación de los detectores, en el cual se desvinculó a las barras bravas de los hechos más graves de violencia en el fútbol, llevó un poco de sosiego a estas organizaciones.
“Estamos analizando a quiénes se aplicará este sistema, ya que si nos guiamos por las afirmaciones de la Presidenta, en principio se utilizaría para detectar e impedir el ingreso a los estadios de los plateístas histéricos e insultadores, que serían los verdaderos generadores de violencia en el fútbol”, indicó un vocero de la mesa directiva de la Fundación Paravalancha, que aglutina a barras de diferentes equipos que han firmado un pacto de agresión.
“Si bien nos mantenemos en estado de alerta, queremos llevar un poco de tranquilidad a todos los pibes que se pusieron nerviosos por culpa de estos aparatos. De todos modos, desde la Fundación Paravalancha dejamos claro que si estas pantallas vigilantes, buchonas y batidoras nos llegan a impedir el ingreso a los partidos acusándonos falsamente de violentos, las vamos a reventar a cadenazos como una forma de repudio a su accionar discriminatorio, persecutorio y reduccionista”, agregó la fuente. Como suele afirmarse, todo cambio genera resistencia.

