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Cuando los bancos reflejan los clubes

10 de noviembre de 2012 a las 11:48 a. m.
Cuando los bancos reflejan los clubes

Viene dura la mano para Darío Franco, y no es un juego de palabras. La alusión trasciende la anécdota del yeso que protege la diestra del entrenador de Instituto luego de su último berrinche. En Alta Córdoba, algo más se quebró.

El martes pasado, los vicepresidentes Domínguez y Giusti le mostraron al técnico sus credenciales de flamantes interlocutores. Fueron a una práctica para decirle que el equipo “no rinde”, y hasta le pidieron el buzo. Franco minimizó el episodio y aseguró que “está todo bien”. Lo mismo viene diciendo al término de cada partido de esta irregular campaña de la Gloria. Se lo nota empecinado, dentro y fuera de la cancha. Y quiere pelear en los dos frentes.

La movida dirigencial –escasa de tacto, en el mejor de los casos– al menos sinceró el discurso. Hacía rato que le venían “rodeando la manzana” a Franco, desde que los últimos remezones en la conducción albirroja lo dejaron casi desprotegido, durmiendo con el enemigo.

El sugestivo silencio de Juan Carlos Barrera contrastó con la decidida acción de Armando Pérez, su par de Belgrano. “Tiene contrato hasta junio próximo, pero nadie le va a cerrar las puertas si tiene una oferta mejor”, dijo el presidente del club de Alberdi sobre Ricardo Zielinski.

La buena cosecha del Pirata hizo pensar en la búsqueda de un destino más tentador, aunque menos previsible, para un DT que -aunque su propuesta a veces no enamore- es incuestionable para el público belgranense. El propio “Ruso”, finalmente, despejó los nubarrones.

Entre uno y otro extremo, Talleres. Al compás de los resultados, los inversores tensan y aflojan la cuerda respecto de Arnaldo Sialle. Al fin y al cabo hinchas, la mayoría de las veces razonan como tales. Y le toman examen cada siete días a la gestión del entrenador. El equipo marcha segundo, pero eso nada garantiza. Alguna vez echaron a Héctor Arzubialde, cuando la “T” era puntero.

En Nueva Italia hace rato que ya hubo movimiento en el banco, pero Racing hace agua por todos lados.

Más allá de Falcioni y Almeyda, sobrevivientes del superclásico pero aún en la cornisa, los técnicos dan que hablar en todos lados. Y sus vaivenes reflejan a sus clubes.