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Con la ilusión, no, Grondona

31 de julio de 2011 a las 12:21 a. m.
Con la ilusión, no, Grondona

Hasta hoy el fútbol se sostenía en un contrato tácito. Aceptábamos que esas 22 personas que corrían detrás de una pelota lo hacían por el honor y la gloria, y nos creíamos la disputa deportiva, mientras que los dirigentes hacían como que todo era bastante ordenado, limpio y que casi siempre triunfaba lo deportivo. Grondona y los suyos acaban de romper también ese contrato. Nos han mostrado el backstage de una de las películas más hermosas que conocíamos. Y ahora, como nunca antes, quedaron expuestos los mecanismos del fútbol con una crudeza que nos ha roto el corazón. El desenmascaramiento no tuvo piedad, ni elegancia: esto es un negocio puro y duro, se nos dice.

Más allá de las explicaciones sobre quién fue el ideólogo y qué rédito podría tener esta reestructuración, parte del núcleo de esta historia está en la credibilidad. Si son los dirigentes los que admiten que el negocio se muere (y lo llaman “negocio”) y es urgente un cambio, aun rompiendo el límite de premiar a 16 equipos con un ascenso, ¿de dónde sacaremos ingenuidad para seguir viendo al fútbol como hasta hoy? ¿Cómo contaremos una historia amainada? No hay caudal electoral, ni pauta publicitaria y menos seguridad deportiva que pague la épica futbolista.

Pregúntele a los hinchas de Belgrano, privilegiados dueños de una alegría incunable, si sintieron lo mismo cuando se insertó en el Nacional B en 1986 que cuando tumbaron a River, hace poquito. El fútbol es un constante desafío al sistema, la posibilidad latente de los débiles ante los fuertes. Nuestros héroes listos para dar la vida por la camiseta, la causa de todos. O lo era.

Un presidente de AFA y 70 tipos más han venido a explicarnos que para seguir soñando hay que despertarse. Que más rápido que tarde nos habremos olvidado de cómo llegaron 38 equipos a Primera y que volveremos a ser tan felices como entonces. Tenía razón Menotti: “El fútbol es demasiado importante para estar en manos de esta mediocridad espantosa”.

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