Cambio DT, luego gano
Volvió a pasar. Al estrenar técnicos interinos o definitivos, varios equipos que no hacían pie en el torneo (eufemismo utilizado para indicar que no le ganaban ni a un combinado de botineras, aun cuando las botineras a esta altura deben saber bastante de fútbol) terminaron derrotando a sus ocasionales rivales. La búsqueda de una explicación a este extraño fenómeno futbolístico no parece sencilla, pero el Departamento de Claves Motivacionales de la AFA está dispuesto a desentrañarlo.Las hipótesis abundan. La más fuerte es la que sostiene que en general (y salvo honrosas excepciones) buena parte de los jugadores argentinos no resiste ver la cara de un mismo técnico por más de un mes porque comienza a experimentar una suerte de fatiga cognitiva. Este extraño síndrome se traduce en el temido "acaracolamiento", término científico que define el momento en que los jugadores que comienzan a moverse en la cancha como caracoles de jardín. "Incluso algunos comienzan a desarrollar los clásicos caparazones si el recambio del DT se demora", aseguran desde la AFA.
Frente a este complicado cuadro, hay quienes recomiendan a los entrenadores la utilización de pasamontañas, capuchas tipo verdugo, máscaras, o practicarse cirugías periódicas para disimular sus rasgos faciales, y así atenuar este aspecto tan negativo de la permanencia en el cargo.
Un caso célebre fue el de un DT uruguayo conocedor de esta reacción de los jugadores, que contaba con un maquillador artístico en su equipo técnico que le cambiaba la fisonomía semana tras semana. “Había veces en que aparecía caracterizado como un anciano chino, otras como un duende, como Moisés o como un dios griego. Una vez dirigió una práctica personificado como un cactus. El tipo era un fenómeno, se las arreglaba para que no nos cansáramos de su cara”, asegura uno de sus dirigidos, hoy retirado, quien tiene serias dificultades para recordar el verdadero rostro de aquel singular técnico.
A tal punto llega este inexplicable rasgo de la personalidad de los jugadores argentinos que se convierte en un problema cuando llegan a Europa, donde los técnicos tienen bastante estabilidad. “Es el aspecto más duro de la adaptación al fútbol europeo. La idea de que hay técnicos como Alex Ferguson, que lleva más de 20 años al frente del Manchester United, genera una sensación de vértigo en muchos jugadores”, señala el empresario futbolístico José Transfer.
Sin embargo, hay dirigentes que piensan aprovechar esta característica inestable de la personalidad de los jugadores argentinos para alcanzar el éxito deportivo. Aseguran que para lograrlo se debe contar con buenos reflejos para cambiar de técnico apenas el rendimiento del equipo declina, lo que en promedio debería darse cada tres partidos.
“La fórmula es sencilla. Se ganan dos partidos, y se pierde o empata el tercero porque los jugadores ya empiezan a fatigarse del técnico. Vuela el técnico. Asume uno nuevo, los jugadores hacen el clic, ganan otros dos partidos, pierden o empatan el tercero. Vuela el técnico, y así sucesivamente. Según mis cálculos, con seis o siete técnicos se puede ganar un torneo chico”, afirmó José Sinsangre, mánager deportivo de un equipo que necesita una alegría urgente.
Según este dirigente, la cuestión pasa por no dudar, ni bloquearse en sentimentalismos o cuestiones de código. “Para llevar adelante este plan y encaminar el equipo al éxito no hay lugar para las vacilaciones: el que titubea pierde. Se deben evitar a toda costa dos derrotas o dos empates consecutivos. El secreto del éxito en el fútbol argentino pasa por moverse con rapidez”, agrega Sinsangre, quien asegura disponer de los planos del futuro asiento eyector de última tecnología para el técnico del equipo.
Este dispositivo se colocaría en el banco de suplentes y al primer traspié del entrenador se accionaría automáticamente. “El asiento está dotado de un detector de derrotas y dispone de un motor de combustible sólido con autonomía suficiente como para colocar al técnico saliente a 550 kilómetros de la sede del club en pocos segundos. Apenas ocurrida la primera derrota, el sensor la detecta y todo el dispositivo se acciona”, asegura Sinsangre.
Una vez más, los avances científicos son puestos al servicio del fútbol.
Tonterías de arquero
Se lo conoce mundialmente como el “arquero más tonto del mundo”, pero su verdadero nombre es Khalid Askri y ataja (es una forma de decir) en el club Far Rabat de Marruecos.
Tiempo atrás ganó fama internacional al atajar un penal y salir a festejar mientras la pelota seguía una lenta pero inexorable trayectoria hacia el interior del arco. En su más reciente episodio recibió la pelota de un compañero, y en lugar de darle de puntín, sufrió un ataque de habilidad e intentó una gambeta frente a un rival que le tocó la pelota y se la mandó adentro.
Frustrado por este nuevo error se sacó el buzo y abandonó la cancha, concretando así el sueño de muchos hinchas de FAR Rabat. Sin embargo, sus notorios errores convirtieron a Askri en el jugador de la liga marroquí más famoso del mundo, lo cual no es poco. No se sabe si todo responde a una estrategia de su representante, pero por lo menos sus errores no dejan de ser inofensivos, a diferencia de algunos de sus pares argentinos que no vacilan en ponerle los tapones en la cara a un rival o patearles a quemarropa a los alcanzapelotas.

