Bilardo, al pedestal
Diego Maradona concedió una entrevista y como de costumbre sus declaraciones generaron polémica, pero además aportaron una revelación sorprendente: Carlos Salvador Bilardo, el ex técnico de la selección, "es una estatua".
Si bien el "10" no aclaró si se trata de una talla en piedra, bronce o madera, lo cierto es que explicaría por ejemplo ciertos problemas de dicción del ex director técnico de la selección nacional.
No es la primera vez que Maradona advierte que determinados personajes del fútbol son en realidad seres fantásticos casi inanimados.
Durante el Mundial de Sudáfrica, sorprendió al planeta al recomendarle a Pelé que volviera al museo, dando a entender con claridad que se trataba de una reproducción en cera o materiales similares del ídolo brasileño.
En ambos casos quedó flotando la duda de si Bilardo y Pelé siempre fueron esculturas o si alguna vez fueron humanos de carne y hueso que luego sufrieron una metamorfosis que los llevó a su estado actual.
Los especialistas se inclinan por esta segunda posibilidad, ya que consideran que ambos personajes fueron décadas atrás jugadores de fútbol, lo que implica un despliegue de habilidades y elasticidad imposible de lograr por cualquier reproducción de piedra, metal o cera.
La cuestión por investigar y por desentrañar es cómo se generó este extraño fenómeno que llevó a Bilardo de su condición a humana a la categoría estatuaria.
El médico deportólogo Juan Carlos Elongado sostiene la hipótesis de que cuando un jugador cuelga los botines, el alejamiento de la práctica deportiva y el corte del entrenamiento de alta competencia generan diversas alteraciones en su metabolismo. Estos trastornos metabólicos convierten a los jugadores en periodistas deportivos o los transforman en técnicos de fútbol, y en ocasiones los transmutan en intermediarios, en dirigentes de clubes o en polemistas profesionales. Sin embargo, explica el especialista, hay casos en los que los que el cese del trabajo con pelota deriva en severos cuadros de anquilosamiento, que cuando se tornan extremos pueden convertir a un ex jugador en una pieza estatuaria. Científicamente esta extraña patología es conocida como el "Síndrome de la Gárgola", y fue descubierta en Italia cuando el recordado goleador Giuseppe Mascarpone fue sometido a exhaustivos estudios debido a su inquietante y progresiva quietud. Cuando se acertó con el diagnóstico ya era demasiado tarde y hoy Mascarpone se exhibe en un pedestal en el Foro de Trajano al lado de una antigua efigie de Augusto.
“El síndrome es un proceso gradual, pero que tomado a tiempo puede revertirse o al menos detenerse gracias a los avances de la kinesiología, y al aporte de disciplinas como la acupuntura, el contorsionismo y el masaje birmano, que se practica con profesionalismo en algunos saunas de buen nivel”, asegura Elongado.
El facultativo asegura incluso que algunos jugadores con este síndrome hoy se ganan la vida como estatuas vivientes. Es conocido el caso de un ex marcador de punta que hoy es una respetada estatua viviente del Arcángel Gabriel que tiene la particularidad de sostenerse en un solo pie durante horas.
"Asombra porque no se mueve ni siquiera cuando le ponen una moneda en la alcancía, pero semejante quietud se debe a que fue afectado por una variedad muy resistente del síndrome y recién pudimos detener su progreso cuando había alcanzado ya el 90 por ciento de desarrollo", aclara Elongado.
En la actualidad las campañas impulsadas por la Fifa para concientizar sobre el Síndrome de la Gárgola han logrado reducir sus efectos entre los ex jugadores, sobre la base de la prevención. Pero hay que vencer un obstáculo muy serio y es el deseo de trascendencia de muchos jugadores que sueñan con tener una estatua como Maradona, Pelé o "el Mostaza" Merlo. "Como advierten que no la tendrán, ven en el síndrome una salida económica y práctica a una estatua propia", aseguran desde la Fifa. Como decían los reformistas del '18, "en el país faltan estatuas y sobran pedestales".
El arquero récordEl arquero Sebastián Quiligotti se convirtió en el héroe de la definición por penales de la Liga Regional de Fútbol del Sur hace dos domingos, al atajar seis disparos consecutivos para su equipo, Sportivo Isla Verde, que con semejante labor de su cuidapalos ganó el Torneo Clausura frente a Boca de Camino Aldao. Pero por supuesto que la fama de Quiligotti no sería tal sin la inestimable colaboración de sus compañeros, que se encargaron de patear al mismísimo diablo cuanto penal tenían a disposición.
Está claro entonces que el éxito del arquero no fue un logro individual como se pretende hacer ver, sino el fruto del trabajo en equipo que tanto se pregona, y muchas veces no se cumple en el fútbol.

