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Bienvenidos a Argentina, hermanos colombianos

No te pierdas la cómica columna de Luis Heredia y su "pelotazo al vacío".

13 de junio de 2013 a las 09:55 a. m.
Bienvenidos a Argentina, hermanos colombianos
Los hinchas colombianos la pasaron mal en Buenos Aires (Foto: AP).

Los hinchas colombianos que se hicieron un discreto viaje de miles de kilómetros desde su país para ver a su selección contra Argentina en el Monumental se quejaron por algunos insignificantes contratiempos sufridos en las afueras del estadio mundialista, propios del afamado "Método Argentino de Ingreso a Partidos de Fútbol".Los reclamos de los fanáticos caribeños tuvieron que ver con la imposibilidad de ingresar debido a la sobreventa de entradas, actos de discriminación, ataques con gas pimienta y reparto de palos de parte de efectivos de la Policía Federal como respuesta a sus quejas."Yo no sé cómo entran a las canchas en Colombia, pero si vienen acá tienen que atenerse a las reglas de ingreso argentinas, que están pensadas para evitar que estas bestias que son todos los hinchas de fútbol cometan desmanes", aseguró el especialista argentino en estrategias de acceso a estadios de fútbol, José De los Gomazos.

Según el experto, que se desempeña como asesor en operativos de seguridad en escenarios de Capital Federal y el conurbano, toda planificación de entrada de hinchas debe partir del concepto de que se está tratando con “animales que quieren ver un partido, por lo que se deberá proceder en consecuencia”. Esto implica seguir diferentes pasos que están contenidos en el “Manual de Control de Ingreso Civilizado a Estadios” (Editorial Bastón Largo, 1977, autores varios).

Algunos de los puntos destacados de este libro de cabecera de muchos jefes de operativo son los siguientes:Amedrentamiento. Desde el momento en que el hincha ingresa al perímetro del operativo, el personal uniformado debe proceder a intimidarlo para fines preventivos con la exhibición de palos de distintos modelos y consistencias, escopetas de gran tamaño, munición de variados colores y con frases del tipo "hoy me levanté con ganas de patear c...". Para reforzar esta acción intimidatoria, los efectivos de las divisiones de canes deberán pasearse entre los inestables espectadores futboleros no sólo con perros manto negro, sino también con lobos salvajes sin bozal que emitan gruñidos y muestren sus dientes (la relación ideal es un lobo cada tres perros).

Ablandamiento. Bajo ningún punto de vista el hincha debe ingresar cómodamente al estadio, por el contrario se lo debe demorar en retenes durante horas, en lo posible amontonado junto a otros miles, para que llegue exhausto y sin ganas de armar bardo a su ubicación.

Hostigamiento. Los uniformados deberán mantenerlos en fila de uno en fondo (*) y controlar que no sea desalineada por los forajidos, ya sea tirándoles los caballos encima en el caso de contarse con personal montado o darles aplicaciones de gas pimienta (se les aprieta la nariz hasta que abren la boca, y se procede a rociarlos con el espray directamente en el paladar).

Sin discriminación. La dentadura postiza que le arrojaron a un técnico fechas atrás revela que la atención no debe fijarse sólo en barras bravas o en masculinos jóvenes, sino también en ancianos, mujeres y niños, ya que conforman distintas variedades o grupos de los especímenes salvajes que acuden a los estadios. De hecho, en los últimos partidos el personal asignado comprueba, tirando de los dientes con pinzas pico de loro, que los espectadores adultos mayores no ingresen con prótesis dentales que después puedan usarse como proyectiles.

Camisetas. En cuanto a los colombianos que se quejaron de que les requisaron las camisetas de su seleccionado, desde la Policía Federal se explicó "que como es de público conocimiento en los espectáculos, especialmente el teatrales, el amarillo (color predominante en la casaca colombiana), trae mala suerte desde tiempos de Moliere".

Según este comunicado, “el personal de la fuerza procedió a realizar una tarea preventiva, destinada a evitar que las camisetas de esta tonalidad atrajeran algún tipo de infortunio sobre el partido”.

En cuanto al destino de estas prendas, se explicó que serán enviadas por encomienda internacional a Colombia en cuanto se proceda a su identificación, por lo que sus dueños podrán esperarlas cómodamente sentados. Otra versión indica que hubo quejas de algunos efectivos desilusionados porque un altísimo porcentaje de las camisetas de Radamel Falcao García no eran legítimas, sino burdas copias. Queda flotando entonces una pregunta: ¿Es ético ingresar a una cancha con una camiseta trucha, sobre todo en una eliminatoria?

(*) Cualquier fila de hinchas organizada por la Policía es una formación sagrada y quienes la integran deben permanecer en estado de inmovilidad absoluta, tipo estatua viviente, hasta recibir la orden de avanzar.