Benditas casacas
El Papa Francisco continúa recibiendo camisetas de fútbol: ya pasaron por sus manos la de la selección española, Barcelona y San Lorenzo. La novia de Ronaldo se negó a cortar la camiseta argentina.
Amaga con convertirse en una catarata de colores y diseños textiles futbolísticos derramándose implacablemente sobre el Vaticano: el Papa Francisco recibió de manos del presidente del gobierno español, Mariano Rajoy, la camiseta de la selección española, y de un cura catalán, la de Barcelona (con la firma de Lionel Messi), que se sumaron así a la de San Lorenzo en lo que constituye la incipiente colección vaticana de casacas de fútbol.
A los ojos del mundo, estos obsequios constituyeron simpáticos actos por fuera del estricto protocolo vaticano, pero internamente, en los herméticos círculos pontificios, la lectura fue de preocupación: al Papa le gusta que le regalen camisetas y no lo disimula, por lo que si miles de hinchas comienzan a entregarle las de sus clubes (profesionales, amateur, de ligas comerciales, etcétera.), el Vaticano podría ser desbordado por una marea de casacas llegadas de todo el mundo, con todo los problemas que acarrearía en materia de almacenamiento.
Los más extremistas se animan a afirmar que la sede papal podría quedar virtualmente sepultada bajo toneladas de casacas futboleras, con excepción de la cúpula de San Pedro y el obelisco egipcio de la plaza, que son lo suficientemente altos como para resistir el fenómeno.
Sin embargo, el reconocido analista internacional brasileño, Adelmar Liliput, autoridad mundial en pequeños Estados, sostiene que si bien la cuestión no alcanzaría semejantes dimensiones, el Vaticano “con un puñado de hectáreas como territorio, no dispone espacio físico para acumular las camisetas de miles de equipos de fútbol del mundo que presumiblemente enviarían los hinchas, menos aún si llegan enmarcadas”.
Frente a esta posibilidad, los sectores más conservadores de la Iglesia impulsarían que la Guardia Suiza requise las camisetas que potenciales hinchas (curas y religiosas incluidos), pretendan ingresar a la Plaza de San Pedro.
Por su parte, los responsables de los Museos Vaticanos descartaron de plano desmantelar algunas salas para que se exhiban las camisetas de fútbol que, especulan.
“No sacaremos las estatuas de la Roma clásica ni las del Renacimiento, ni las envolveremos en las camisetas por más desnudas que estén”, sentenció uno de los encargados del museo frente a la sugerencia de que la célebre escultura de Heracles con Télefo, se vería muy bien con la camiseta de Nueva Chicago atada al cuello.
También en forma negativa se pronunciaron al respecto el director de la Biblioteca Vaticana, el encargado de la Capilla Sixtina y los responsables de las catacumbas, entre otras dependencias vaticanas que habrían sido tanteadas como potenciales salas de exposición de camisetas.
En tanto, crecen las versiones sobre las verdaderas intenciones de Rajoy y de los directivos de San Lorenzo para entregar las camisetas de sus clubes.
En ambas márgenes del Atlántico se sostiene que el verdadero objetivo de uno y otros es conseguir el inestimable apoyo celestial para mejorar los desempeños de ambas escuadras, la española en las eliminatorias europeas y el Ciclón en el torneo local.
“No es sólo la acción de regalar las inocentes camisetas de dos equipos, la intención de fondo es interesar al Cielo de la situación por la que están atravesando estas escuadras y una forma concreta de lograrlo es a través de quien tiene realmente el ‘celular de Dios”, explicó el “licenciado Freddy”, especialista en la obtención de apoyo de fuerzas superiores para equipos futbolísticos (también brinda servicios de “limpieza” de canchas, destrabe de delanteros, detección de sapos enterrados, etc.).
El especialista, que dice tener llegada a deidades andinas y a algunas afro-amazónicas algo turbulentas, asegura que los denominados “milagros futbolísticos” (especialmente los goles sobre la hora que pueden significar un campeonato o salvan de un descenso), no ocurren porque sí, sino porque de se logró influir sobre una fuerza superior para que ocurrieran.
“Pensar que estos hechos se dan porque el fútbol es impredecible, la dinámica de lo impensado y cosas así, es caer en un reduccionismo facilista. La cosa es mucho más compleja, y hay fuerzas poderosas que intervienen”.
En ese sentido el licenciado Freddy reiteró que no es necesario buscar tan alto para mejorar a un equipo.
“Mis clientes saben que yo me manejo con Ogúm y con Pachacamac, son mucho más modestos pero logro excelentes resultados. Mi marca registrada son los goles de tiro libre en los últimos cinco minutos”.
Como dicen los sapos: creer o reventar.
Humor griego a costa de Messi
En su paso por tierras helénicas, la novia de Cristiano Ronaldo, la rusa Irina Shayk, se negó a prenderse de una típica broma griega: un cronista televisivo de aquel país le puso en la mano una camiseta de Lionel Messi y en la otra una tijera para que la cortara en alusión a la rivalidad que existe entre su novio y el astro de Barcelona.
La modelo ya había sido advertida de que una camiseta similar le había sido entregada al Papa Francisco en el Vaticano y que el Pontífice no la había cortado.
“Por qué lo habría de hacer yo”, se preguntó cuando fue consultada sobre la razón por la hizo caer en el ridículo al irreverente cronista griego.
Sin embargo, el trabajador de prensa que no se amilanó por el rechazo, tomó la camiseta en sus manos y la cortó él mismo, generando las carcajadas de todos los griegos que presenciaban (y esperaban) la graciocísima escena.
Evidentemente, el cronista no estaba dispuesto a que una rusa con escaso sentido del humor le arruinara la nota que había pensado durante días, y en segundo lugar, los griegos agobiados por la crisis económica no deben ser privados de estos sanos momentos de esparcimiento.

