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Belgrano y los límites de su ambición

14 de febrero de 2012 a las 09:45 a. m.
Belgrano y los límites de su ambición

Ricardo Zielinski sigue diciendo que el objetivo de Belgrano es obtener 50 puntos al final de la temporada. Los números indican que, con los 31 puntos ganados en el Apertura, sólo le harán falta 19 en el Clausura para llegar a la meta. Uno ya se consiguió el sábado, ante All Boys¿Será así? ¿Zielinski se conformará con tan pobre cosecha en este semestre?Aquel medio centenar de unidades anhelado a mediados de 2011, luego de haber mandado al descenso a River Plate, era un punto lejano en el mapa pero relativamente accesible. Todos los entrenadores claman por esa cifra cuando los jugadores no han salido a la cancha y los miedos e incertidumbres gobiernan sus pensamientos.Pero la realidad de Belgrano hoy es distinta. Aunque más lejos en diferencia de gol, en el Apertura salió segundo de Boca Juniors junto a otros tres equipos. Bajó a Independiente, Racing Club y San Lorenzo, también le ganó a Estudiantes de visitante y le sacó un empate al campeón en la misma Bombonera. ¿No será hora de pensar con más ambición?A Zielinski se le reconoce la construcción del "nuevo" Belgrano. Su sello para incluir a Franco Vázquez como media punta fue uno de sus más grandes aciertos. Y el diseño de un equipo pétreo, a veces infranqueable, confiable y altamente productivo, el mayor. Buena parte de la gloria ha sido para él.Esa formación, nacida de su sencillo laboratorio, fue la que devolvió a la escena principal a un club que ya había llegado a primera en otros rubros.Sin embargo, se insiste: ¿Zielinski no debería matizar con otro color la negra indumentaria que lo viste en los partidos?

Un ejemplo de la persistencia de su ideario se produjo ante All Boys, el sábado pasado. Lo prometido: 4-4-2 por la ausencia de Vázquez y la confianza en Andrés Silvera. Un adversario apetecible por sus fallas, sus limitaciones de distinta índole y por ser compañero de ruta en el azaroso viaje de escape al descenso.

Con poco, Belgrano le generó en el primer tiempo tres situaciones claras de gol a Nicolás Cambiasso. Se presumía que con una vuelta de tuerca en el funcionamiento y en la ambición, los tres puntos quedaban en casa.

¿Era desmesurado pensar en Marco Pérez, Silvera y César Pereyra en la ofensiva? ¿O en un medio campo que contuviera juntos a Juan Carlos Maldonado y a Matías Giménez? Ya en el segundo tiempo, algunos minutos después del excelente pase de César Mansanelli a Pereyra, y la oportunidad de anotar perdida por este último, el gol parecía llegar.Apareció a pleno, entonces, el manual que el entrenador celeste tantas veces ha estudiado y repasado y que otras tantas lo ha llevado a aprobar materias durísimas. Lo viejo y bueno conocido se reiteró: Pérez por Silvera y Giménez por Maldonado. Belgrano perdió fuerzas en el ataque, casi no llegó más a Cambiasso y el empate se consumó. ¿La respuesta de la gente? Tranquila.

El hincha de Belgrano se deja llevar por el gondolero que lo alejó de mares encrespados y lo transporta por canales tranquilos. Por eso, aunque sonaran tentadores las 20 mil personas en el Gigante, la condición de local y la pobreza de su rival, nadie le pidió a Belgrano más de lo que el equipo ha venido dando. Y como no ha sido poco, esos pedidos, al menos por un tiempo, deberán seguir guardados.