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Barcelona, sin fecha de vencimiento

25 de abril de 2012 a las 10:27 a. m.
Barcelona, sin fecha de vencimiento

El fútbol es generoso. Es de todos y de nadie a la vez. Pero mantiene su esencia. Eso que lo hace mágico e ilógico. El imprevisto. O su inventiva. Eso que debe potenciar un plan y no limitarlo. ¿Qué otra cosa ha de ser? De ahí surgen los resultados, por caso. Y de esa lucha permanente que hay entre maximizar la virtud y minimizar el error.Barcelona descubrió parte de esos secretos. Entre Xavi, Iniesta y Messi, más segundas guitarras gloriosas, ordenaron sus condiciones y después supieron coordinarlas para que los planes de Pep Guardiola las potenciaran. El dominio del tiempo y el lugar donde gravitar fueron el saber más importante.

Después la elección del cómo hacerlo, el despliegue de sus improntas, enriqueció, aun más, cada uno de esos capítulos. Y humilló a cualquier tipo de rival. Por años. Su mensaje fue una revolución, porque a partir de su juego, llegaron los resultados, los títulos, los récords, etc.

La mayoría de los rivales no se animó al ida y vuelta. Preferían la derrota digna en espacios reducidos al papelón en espacios amplios.

Eso, parecía ser ley para todos. Los talentosos, esos que son capaces de cambiarlas, parecieron acatar. Hasta que Cristiano Ronaldo en el Real y Ramires y Torres en el Chelsea se rebelaron. Con esa impronta, la misma con la que tanto intimidó, Barcelona fue aleccionado. Y también fue engañado. Como en el truco, no ganó el mejor, sino el que tenía menos cartas ganadoras. “El Niño” Torres “engañó” hasta a la cámara misma que alcanzó a Busquets, que lo corría de atrás.

Y ahora que en tres días quedó fuera de la Liga y de la Champions y que viene Bielsa con Athletic de Bilbao, se abrió el debate.

Desde el resultado podrán plantearse miles de teorías sobre un inminente derrumbe. Ahora desde lo futbolístico, plantear algo semejante está fuera de lugar. Se vio sorprendido por los imprevistos, pero también es cierto que al peor perfil de Puyol ya le dieron la cana hace rato, que Víctor Valdés tampoco está blindado. Por caso. La grandeza del “Barsa” también se ve en la caída.

Perdió jugando, manteniendo los valores. Extravió un poco la noción del lugar (no pudo gravitar en espacios reducidos). Eso es lo que lo mantiene y lo mantendrá lejos del hecho de fijarle una fecha de vencimiento. ¿O no?