Ante todo, la camiseta
Por Guillermo Puente // Especial desde San JuanBoca es Boca. No hay nada que hacer. Anoche jugaron los suplentes del último campeón del fútbol argentino y fue suficiente para superar a un aguerrido Central Córdoba de Rosario. Con poco (mejoró en el complemento), el Xeneize está en octavos de final de la Copa Argentina.Uno de los goleadores de la fría noche sanjuanina fue Nicolás Blandi, un "9" que hace rato está pidiendo pista, que hace goles cada vez que le toca jugar (casi siempre de a dos, aunque anoche sólo aportó uno) y que Boca lo tapa (cuantas veces pasó eso en Córdoba), una vez más, al habilitar a Santiago Silva para el Torneo Clausura y Copa Argentina, más allá de la Copa Libertadores.
El sueño de Central Córdoba duró hasta que se equivocó. Es que el margen de error se achica al mínimo cuando el rival es de Primera. Quizá allí radique la principal diferencia que se manifiesta en esta Copa Argentina cada vez que se enfrentan equipos de distintas categorías.
Fue puro nervio el equipo rosarino, a tono con el desafío histórico que afrontaba. Jugó, hasta el gol de Blandi, como una final del mundo. Y no era para menos: hacía 52 años que charrúas y xeneizes no se enfrentaban oficialmente. Demasiado tiempo. Imagínense lo que significaba para estos chicos, la mayoría hinchas de "Córdoba" (así le dicen en Rosario para diferenciarse de Central, los canallas).Al final, San Juan vivió la fiesta de Boca, que ganó bien, sin problemas. Aunque sean los suplentes del campeón argentino, Boca es Boca. Y en tierras cuyanas, recibió un cariño enorme –como cada vez que pisa el interior– antes, durante y después del partido por la Copa Argentina.

