Animarse que se puede y se podrá
Belgrano fue a la cancha de San Lorenzo y a la de San Martín de San Juan, y ganó. Instituto fue a la de Chacarita y se impuso.
El humilde Deportivo Merlo, quizá el de más bajo presupuesto de la B Nacional y que ayer hizo de local (aunque por hinchada fue visitante) en cancha de Independiente, se le animó a River y por poco no le gana al “cuco” de la categoría.
Son apenas algunos casos de nuestro fútbol, en el cual la paridad es tal que con animarse a creer que conseguir un resultado positivo es posible, llegar a festejar un triunfo está más cerca.
Quizá por eso es tan lindo el fútbol argentino, donde a comienzo de cada temporada cualquiera de los 20 equipos de Primera División pueden soñar con que salir campeón es posible.
Lo mismo sucede en la B Nacional con la chance de los dos ascensos y las dos promociones. ¿Qué equipo, de ante mano, se baja de la pelea? Ninguno.
En España, Italia o Inglaterra, para citar algunas de las ligas más importantes del mundo, los títulos son cosas de dos o tres equipos. Los más poderosos. Por acá, cualquiera puede soñar. Sólo hay que animarse.

