¡Andá a lavar los platos, gorda!
Desde que la escritora francesa Simone de Beauvoir diera a conocer con éxito su ensayo El segundo sexo (1949) -un profundo análisis sobre el papel de las mujeres en la sociedad-, despuntó el feminismo y no ha cesado de evolucionar hasta llegar a límites insospechados. ¿Quién hubiera pensado que el pugilismo alcanzaría a disponer de los favores femeninos y que las contiendas estrogénicas reemplazarían a las testosterónicas riñas en los espectáculos de boxeo? Probado está el viejo refranero que sigue en pie: “La mujer hace las cosas que le son útiles; el hombre hace las cosas que lo perjudican”.
Guantes rosados. A punto de cumplir 13 años de reglamentado en el país, el boxeo femenino, con aprobaciones y reparos, explotó en los gimnasios y de un listado de 87 entusiastas han surgido las 15 campeonas mundiales actuales (dos de ellas interinas) que ubican a Argentina en el primer lugar del mundo. México tiene nueve titulares, mientras que Estados Unidos y Japón coronaron cinco reinas cada uno. El súbito éxito del boxeo femenil hizo que las campeonas se multiplicaran como las "matrioshkas" (tradicionales muñecas rusas). La preocupación por rescatar la jerarquía de la propuesta impuso como requerimiento mínimo para disputar cualquier diploma internacional: la presentación de una buena foja de servicios profesionales, no menor de 15 peleas.
Campeonas. Peso minimosca: Yésica Bopp (OMB-CMB). Supermosca: Débora Dionicius (FIB) y Daniela Bermúdez (OMB-AMB interino). Gallo: Carolina Duer (OMB) y Sabrina Maribel Pérez (AMB interino). Supergallo: Marcela Acuña (OMB) y Yesica Marcos (AMB). Pluma: Claudio López (FIB) y Edith Soledad Mathysse (AMB). Liviano: Erica Farías (CMB), María Elena Maderna (OMB) y Victoria Bustos (FIB). Superliviano: Fernanda Soledad Alegre (OMB), Alejandra Oliveras (CMB) y Ana Esteche (AMB). "Como para hacer dulce", se diría en grado gentil por tal aglomeración.
Cuidado. Es posible cruzar la senda de un raudo móvil al comando de una "fierecilla domada" que, en tanto díscola y malhumorada, se lanza a ganar espacios en la calle. Advertimos como negativa la reacción de quienes injurian a la vecina de marras con el consabido "andá a lavar los platos, gorda". Puede tratarse de una de las campeonas que, vaya a saberse por qué olvidó, justo hoy, la obligación de celebrar a San Valentín.

