Academias de malos ejemplos
El fin de semana pasaron por Córdoba los dos clubes de Avellaneda, Independiente y Racing, integrantes ambos del quinteto de los denominados "grandes" del fútbol argentino. Los dos, el Rojo y la Academia, en los últimos tiempos han dado muestras de todo lo que una entidad que tiene pretensiones de ser creíble y seria no debe hacer para no morir en el intento. Deudas astronómicas, dirigentes peleados entre sí, exdirectivos que no sólo no ayudan sino que parece que estuvieran rogando que a los actuales les vaya mal, barrabravas enquistados, contratos a jugadores con cifras estrafalarias casi imposibles de pagar, desmanejos administrativos o entrenadores ratificados y después despedidos al poco tiempo son algunos de los ingredientes de un cóctel explosivo que hace que ambos clubes de Avellaneda atraviesen por momentos muy complicados.
Independiente recién se está acomodando en la B Nacional, categoría a la que descendió como consecuencia de un desmanejo institucional y deportivo, y ahora administra un presupuesto como si siguiera en Primera.
Racing, que hace unos meses daba señales positivas y entusiasmaba con un plantel compuesto por experimentados y varios buenos proyectos juveniles surgidos de la cantera, volvió a desbarrancar y entró en una crisis que ya se comió a un DT (Luis Zubeldía), a un mánager (Roberto Ayala) y a la cúpula dirigencial (el presidente Gastón Cogorno y el "vice" primero Rodolfo Molina) y que tiene al equipo último en el Torneo Inicial.Los clubes de Córdoba no deberían permanecer ajenos a estos malos ejemplos, máxime cuando en la década pasada quebraron sus dos entidades más populares (Belgrano en 2001 y Talleres en 2002).
Presencias como las de Independiente y Racing no deberían más que refrescar aquellos malos recuerdos para tenerlos muy en cuenta. Así y todo, hay clubes cordobeses que parecen no tomar conciencia y repiten errores. Los que se cometieron cerca y los que se suceden algo más lejos.

