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Ábitros: un doble mensaje

20 de noviembre de 2010 a las 02:41 p. m.
Ábitros: un doble mensaje

Se puso estricto como nunca Francisco Lamolina, ex referí cuyo estilo permisivo quedó etiquetado para siempre con la frase "siga, siga". Desde el Colegio de Árbitros, adonde llegó hace cinco meses sucediendo a Jorge Romo –un "intocable" de los últimos 20 años–, puso en marcha esta semana la tan anunciada depuración del referato nacional. Sin que le tiemble el pulso, cajoneó la renovación de 15 contratos, incluido el que vinculaba a la AFA con el internacional Rafael Furchi. ¿Le suena? Aquel al que hace algunos días Claudio Vivas, DT de Instituto, le pidió que no lo dirija más. El mismo al que "Humbertito" Grondona trató de "inútil" antes de invadirle el camarín y pasarle un misterioso llamado telefónico tras la suspensión del clásico entre Talleres y la Gloria del 25 de octubre de 2008.

Que el nivel de los "pitos" es flojo, no resulta una novedad. Si los responsables de formarlos, designarlos, evaluarlos y representarlos coinciden en admitir que tendría que haber "una decena de Baldassis", es que algo anda mal. La AFA pareció dar en la tecla cuando Horacio Elizondo, tras su consagratoria actuación en Alemania 2006, quedó al frente de la capacitación. Pero aquel impulso renovador duraría muy poco, lo que tardó en caer en las redes de la burocracia y el "delivery arbitral" de la gestión de Romo, quien abdicó a favor del propio Julio Grondona tras la modificación estatutaria del 31 de mayo. "Soy el vicepresidente, pero el que evalúa y decide quién sube o quién baja soy yo", dijo Lamolina al asumir, en un intento de diferenciarse de su obediente antecesor.

Hay que mejorar, es el mensaje. Pero son las bajas de Collado, Giannini y Faraoni, supuestamente por revelar intimidades y confirmar sospechas, las que le quitan transparencia a esta “limpieza”. Que nadie saque los pies del plato, se puede leer entre líneas. Al fin y al cabo, todo pasa. “Fue un partido entretenido”, se escuchó hace 11 años en el Chateau tras un poco creíble y nada clásico 0-0. ¿Autor de la frase? El mismísimo referí.