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Las mellizas Sánchez, dos gotas de agua

Las rosarinas serán las primeras representantes olímpicas argentinas de nado sincronizado. En la pileta encuentran su mejor conexión y también los momentos de mayor tensión.

14 de junio de 2012 a las 12:31 a. m.
Las mellizas Sánchez, dos gotas de agua

-¿Qué necesitan para que este sea el mejor año de sus vidas?-Decime qué es lo que estoy pensando...-Sí. Van a los Juegos Olímpicos.------------------------------------El diálogo tuvo mucha más emoción que la que se refleja en el papel. Comenzó con un mensaje de texto y se respondió con una llamada que incluyó nervios, felicidad, llanto, orgullo, alivio... Se dio entre Mónica López, una de las entrenadoras de la selección nacional de nado sincronizado, y las mellizas Etel y Sofía Sánchez.

Las hermanas rosarinas ya no se entrenan angustiadas ni se imaginan viendo los Juegos de Londres por TV. El sufrimiento que sintieron tras perder la plaza en el Preolímpico a manos de Hungría llegó a su fin con esa escueta comunicación. Holanda y Suiza se bajaron de las justas y el dueto nacional, como primer suplente, consiguió su lugar.

"Desde 2008 que nos preparamos para los Juegos. Nos fuimos a entrenar afuera para perfeccionarnos. Viajamos a Canadá, Estados Unidos, España, México, Roma, China... Al tener tantas expectativas para clasificar estuvimos muy mal y no podíamos dejar de pensar en eso. Pero había que seguir. Era bastante feo ir a entrenar sin un objetivo tan grande", comenta Etel, en una pausa en sus entrenamientos.

El club Gimnasia Esgrima de Rosario (GER) es testigo de todo lo que hicieron las mellizas para llegar. Allí comenzaron a nadar y a los ocho años se volcaron hacia la disciplina que hoy las consagra como las primeras representantes olímpicas del país. También son, en gran parte, las responsables de que en GER haya lista de espera para poder hacer nado y de que "Rosario esté completamente revolucionada", como dice Etel.

Camino compartido

Etel y Sofía nacieron hace 22 años en Rosario junto a Tomás. ¡Sí, son trillizos! Porque Edgardo y Analía agrandaron la familia por partida triple después de su primogénito Matías. Y de ese hogar nacieron los sacrificios que apoyaron el desarrollo de las niñas de la casa para convertirse en olímpicas.

Pero en aquel comienzo "había más ganas que aptitudes". "Entrenábamos todo el tiempo, era más una cuestión personal que física. Todo lo que tenemos hoy lo conseguimos entrenando. No tenemos nada de naturaleza", admite Etel.

Y tanto trabajo les dio resultado, porque junto a Sofía cumplieron su sueño, con un plus especial.

"Tenemos una conexión que no hay con ninguna otras persona. Ser mellizas nos da el agregado de la comunicación y también de que hay posiciones que tenemos iguales por el hecho de tener las mismas piernas, por ejemplo", subraya Etel.

"Nos complementamos bien y tenemos una excelente relación, pero la armonía mayor es en la competencia, porque ahí no hay prioridad que valga: nos tiramos al agua y nos olvidamos de todo", agrega Sofía. Y al mismo tiempo advierte: "También los momentos de mayor tensión se dan en el deporte, cuando no estamos de acuerdo en algo o cuando una corrige a la otra". "Como somos hermanas no tenemos filtro para decirnos las cosas", reconoce Etel.

Pero pese a que vivan bajo el mismo techo y compartan ocho horas diarias de entrenamiento, siempre hay lugar para tomar aire y seguir. "Escapamos un poco con el estudio, porque Etel estudia medicina y yo, ingeniería industrial. Es un tiempo en el que cada una tiene su espacio... Las dos tenemos novio y ahí hay otra escapatoria. ¡Hay un psicólogo del otro lado!", bromea Sofía.

Más allá de todo, están por cumplir su sueño. Por eso, hasta las justas, dejarán "al equipo bastante a un lado para ponerle pilas al dúo" y lograr el objetivo: "Ganarle a Hungría y demostrarle que Argentina tendría que haber entrado directamente".