La pileta de 50 metros... que no quede en una promesa
Emeterio Farías dejó la Agencia con la promesa de un natatorio olímpico. En la época de Meolans y Bardach no se hizo. ¿Lo hará Calleri ahora?
Tan necesario como la pista de atletismo, Córdoba parece que finalmente tendrá su natatorio de 50 metros. Así lo anunció Emeterio Farías tras renunciar a su cargo como director de la Agencia Córdoba Deportes y le pasó una pelota caliente a su sucesor Agustín Calleri, que tendrá que cumplir con la promesa para que nuestra provincia tenga, de una vez, la pileta que se merece.
En 2003, durante la gestión de Horacio Manzur en la Agencia y con José Meolans flamante campeón de pileta corta en Moscú y Georgina Bardach presta a ganar su medalla de bronce olímpica en Atenas, el entonces Estadio Córdoba cedía parte de su terreno para la construcción de un natatorio de 25 metros; uno más de los tantos que tenía la ciudad.
Criticada o no, la nueva pileta sirvió de salvavidas ante eventuales problemas en los clubes o para el entrenamiento de seleccionados. Pero nunca cumplió con las necesidades que requirió un terreno fértil de nadadores como lo es nuestra provincia.
Para convertirse en los mejores de la historia, Bardach y Meolans debieron entrenarse en piletas de 25 metros y sufrir el salto de competir en una de 50 en los grandes eventos, padeciendo el desgaste de recorrer distancias más largas con menos impulsos (para hacer la misma cantidad de metros, tienen menos empuje en la pared).
Es que desde un Nacional hasta un Juego Olímpico se disputan en piletas largas. Y así y todo lo lograron. Pero se debe apostar con infraestructura y apoyo al deportista, y no dejar librado a hechos fortuitos el talento, o las ganas, de un nadador.
Cecilia Biagioli, Virginia Bardach, Andrea Berrino, Florencia Perotti y Macarena Ceballos le dieron a Córdoba 11 de las 28 medallas que consiguió en los Juegos Odesur y su realidad es la misma.
Córdoba necesita su natatorio de 50 metros para complementar con la pileta corta y que la formación sea más fructífera y se pueda ver reflejada en eventos de gran envergadura. Está claro que hay materia prima entre los nadadores y los entrenadores, pero si la promesa se cumple todo se podrá potenciar.

