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Rally Dakar 2015: valientes pero sin aire

Motos y cuadris. Aunque el terreno no era tan complicado, Uyuni se convirtió en una de las etapas más duras por los efectos de la altura.

12 de enero de 2015 a las 08:57 a. m.
Rally Dakar 2015: valientes pero sin aire
Los ojos del desgaste. El rostro del cordobés Juan Carlos Carignani, toda una postal de la durísima etapa de ayer. (Foto: AP)

De repente, el pequeño consultorio del Regimiento de Infantería de Uyuni comenzó a tener un movimiento inusual. Los médicos, que minutos antes conversaban tranquilamente, pasaron a la acción. Las motos acababan de terminar la séptima etapa del Dakar 2015 desde la ciudad chilena de Iquique. y varios pilotos, entre ellos el ganador del especial, Paulo Goncalves, partieron hacia el centro asistencial. Los 3.600 metros de altura de la ciudad boliviana hicieron mella en unos 25 competidores que sufrieron el mal de altura, según fuentes del servicio sanitario.

Dificultades para respirar, dolor de cabeza, excesivo cansancio y mareos fueron los síntomas que presentaron los pacientes debido a la falta de oxígeno. El tramo Iquique-Uyuni presentó obstáculos extra para el argentino Javier Pizzolito, quien junto a Goncalvez y Helder Rodrígues fueron los primeros en ser atendidos, pasadas las 14 de Bolivia.

"Se complicó por la altura. Yo me sentí mal ni bien largué. En vez de ir a fondo tuve que regular. No lo disfruté", contó Javier Pizzolito.

“El terreno no estuvo difícil, a lo sumo un poco de barro. Pero se complicó por la altura. Yo me sentí mal ni bien largué. En vez de ir a fondo tuve que regular. No lo disfruté”, contó Pizzolito. El piloto de Pinamar llegó con mucho dolor de cabeza, pero sin mareos. La falta de aire lo afectó a tal punto que la saturación (cantidad de oxígeno en la sangre) llegó en su caso a 64 por ciento, cuando el porcentaje adecuado es entre 85 y 97 por ciento.

"Yo no estoy tan mal, de hecho me siento bien. Sabía que me iba a pasar. El año pasado fue igual. Pero no podés hacer nada", agregó Pizzolito mientras le aplicaban una mascarilla con oxígeno. Luego le ofrecieron un té de coca y una tableta de Sorojchi pills."No tuve miedo de que me pasara algo grave. Ya sé cómo es manejar en estas condiciones. Me estaba matando el dolor de cabeza", agregó.

Goncalvez, figura del equipo Honda, elevó su queja. "Están locos. Pero no es culpa de la organización. Es culpa de los pilotos que no decimos que no", manifestó mientras le tomaban la presión. A su lado, Pizzolito comentó que en caso de que los pilotos presentaran una queja, él sumaría su apoyo.

Según los médicos de Uyuni, lo mejor para prevenir el “soroche” (así le llaman en Bolivia) es la aclimatación, algo imposible para los motociclistas que ascienden en menos de 4 horas.

"Lo ideal es hacer una adaptación entre una y dos semanas", señaló la doctora Ana Navarro. La médica explicó además que no todos los organismos reaccionan igual ante el mal de altura. "¿Si puede provocar la muerte? Si se lo trata adecuadamente, no".

El mal de altura suele darse cuando se asciende más allá de los 2.400 metros de altura, debido a que la presión atmosférica disminuye. Es más frecuente en menores de 50 años y especialmente en aquellos sujetos que habitualmente residen a menos de 900 metros sobre el nivel del mar.

La llegada a Uyuni, colmada del público. (Foto: AP)
La llegada a Uyuni, colmada del público. (Foto: AP)

Ponchos, gorros y mantas

No sólo la altura fue protagonista en Bolivia. La lluvia y el frío (llegó a cero grado) hicieron que varios pilotos cruzaran la meta con principio de hipotermia. Le pasó al ganador en cuadriciclos, el paraguayo Nelson Sanabria, que ni pudo festejar. "Si su temperatura corporal era dos grados menor, hubiera sido muy peligroso", dijo una médica sobre el guaraní.

Los corredores fueron recibidos con calzas largas, ponchos, gorros y mantas. "Tuve que pedirle a un tipo que me prendiera la calefacción de su camioneta", contó entre risas el sanjuanino "Puchi" Ontiveros, mientras a su lado otro apuraba un té de coca y contaba que tuvo que pedirle a una persona del público que le cambiara sus guantes, que estaban empapados.

El gesto de Coma

La noticia más sorprendente en el día fue el accidente del líder de la general Joan Barreda. Su moto resbaló varios metros en un sector de mucho barro y luego impactó contra un bache. El piloto salió ileso pero a su moto se le quebró el manillar. "Tuve que manejar 130 kilómetros con una mano", dijo. Además, reveló que Marc Coma tuvo el gran gesto, al frenar para ayudarlo, aunque él le respondió que no hacía falta. Por tratarse de la etapa maratón (sin asistencia), Barreda deberá afrontar por su cuenta la repa­ración de su vehículo. Jeremías Israel le pasó su manillar a Barreda y el argentino Demián Guiral le cedió a su vez el suyo.