Laia Sanz, una mujer que corre el Dakar
Una vida sobre ruedas. La catalana de 26 años, que ganó 11 mundiales de Trial, encontró en el Dakar el modo de saciar sus ansias de aventura.
Para la catalana Laia Sanz la vida sólo transcurre sobre las dos ruedas de una moto de competición. Heredó de su padre el gusto por el Trial, especialidad muy difundida en Europa que combina destreza, equilibrio y un dominio total de la moto para sortear los obstáculos que se le presentan a lo largo de una rutina.
El triunfo en una carrera regional, con sólo siete años, fue el primer paso en la vida de la morocha de 26 años que ganó 11 mundiales de Trial y encontró en el Dakar el modo de saciar sus ansias de aventura y velocidad en el desierto.
Con su rostro marcado por la tierra, Laia se prestó al diálogo con Mundo D tras unir Arequipa con Nasca en una etapa que "fue todo un suplicio". "El tanque de combustible delantero comenzó a perder y me dediqué a llegar lo más despacio posible para no comprometer mi permanencia", explicó. Y a la hora de hacer un balance de su actuación –está 41ª en la general– manifestó: "Tuve un comienzo complicado en Argentina, porque largaba muy atrás y el polvo y el calor me impidieron cumplir con el plan propuesto, pero luego me fui acomodando y avanzando".
"Si bien el Trial es mi especialidad, siempre soñé con correr el Dakar, porque tiene una rara mezcla de habilidad para llevar la moto, de transitar por lugares inhóspitos, de compartir el vivac con gente que no conoces y a la que le gusta lo mismo que a vos. Me di el gusto de correr el primero en 2011 y aún resuena en mis oídos el recibimiento que la gente me dio", recordó orgullosa.

