El norte de Chile tiembla por el Dakar
La sexta etapa se cerró en Iquique, una de las zonas con más actividad sísmica de Chile. Hasta el martes, será el epicentro de la carrera.
La imagen que más impacta al llegar a Iquique es el contraste entre el desierto de Atacama y el azul profundo del Pacífico. Las dunas, a pocos metros del océano, enmarcan el paisaje de la sexta etapa entre Antofagasta y la ciudad portuaria, en el extremo norte de Chile.El Dakar alcanzó su meridiano. Ahora es el turno del descanso para motos y cuadriciclos, mientras que los autos y los camiones afrontarán la dureza de la etapa maratón (sin asistencia) rumbo a Uyuni, al sudoeste de Bolivia.Nasser Al-Attiyah, Joan Barreda Bort y el polaco Rafal Sonik, líderes en la clasificación general de autos, motos y cuadriciclos, respectivamente, fueron los grandes protagonistas al ingresar por la rampa de la plaza Arturo Prat, en el centro de la ciudad.
Unas ocho mil personas alteraron su rutina para ovacionar a los pilotos del Dakar, que llegaron por quinta vez al norte del país trasandino. El fervor se multiplicó cuando el presentador anunció al iquiqueño Cristóbal Guldman y al campeón de quads 2014 oriundo de Santiago, Ignacio Casale.
Cuentan en Iquique que a una buena porción de sus casi 200 mil habitantes los entusiasma el Dakar. El centro de la ciudad se vistió especialmente para esta ocasión y los iquiqueños quieren que todo salga a la perfección. Por eso se esmeran en atender de la mejor manera cualquier requisitoria.
"El Dakar es uno de los acontecimientos más importantes para nosotros. Encima este año son más días y lo queremos disfrutar", contó Luis, un comerciante que se acercó a la plaza junto a su mujer para poder estar a metros de los bólidos.
Apenas un puñado de bañistas se vieron en las playas cercanas al centro. Las aguas más cálidas de la costa chilena son una de las atracciones de esta ciudad que vive del turismo, la minería y la pesca. La Zofri (Zona Franca) es un imán para los que buscan comprar a buen precio artículos de electrónica o ropa.
Pero esta región también es una zona en la que los movimientos sísmicos son moneda corriente. En las adyacencias del centro abundan carteles con la indicación de “alejarse rápidamente en caso de tsunami”. Dicen que, por el emplazamiento de la ciudad, una ola gigante destruiría absolutamente todo.
Hace menos de un año, en abril pasado, un fuerte terremoto de 8,3 grados en la escala de Ritcher causó pánico en toda la ciudad. Tras el sacudón de la tierra sonaron las alarmas de tsunami. Todo el mundo corrió hacia los barrios que se encuentran en la parte alta. En vano (afortunadamente) esperaron la ola porque nunca llegó.
“Fue desesperante –contó Martín, un periodista local–. Yo estaba en el supermercado y lo primero que hice fue agacharme y cubrirme con el carrito. Después de unos segundos salí afuera. Dejé el auto y corrí hacia la parte alta a buscar a mi mujer”. El colega es uno de varios iquiqueños que decidieron alejarse de la costa y mudarse a otro lado, por seguridad.
"Ese día fue de mucho miedo, pero en general ya nos acostumbramos a los sismos", reconoció Francisca, empleada en un local de comida. "Lo que nos da bronca es que cuando en Santiago hay un sismo de 3 grados hacen un escándalo, mientras que si acá hay uno de 6 ni siquiera sale en las noticias", agregó. Y es verdad, porque ayer nomás hubo uno de 5,2 y no hubo ningún comentario al respecto. Por cuatro días, Iquique sólo temblará por el Dakar.

