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Las Leonas por el oro, con el corazón de Macarena

Las Leonas vencieron a Gran Bretaña en una de las semifinales de los Juegos Olímpicos. Mañana enfrentarán a Holanda. La mendocina Macarena Rodríguez fue clave en la victoria y su actuación confirmó el triunfo del proyecto de Carlos Retegui.

09 de agosto de 2012 a las 08:10 a. m.
Federico Giammaría, enviado especial a Londres
Las Leonas por el oro, con el corazón de Macarena
Retegui se abraza con Macarena Rodríguez. Atrás, Martina Caballero festeja. (Foto: AP)

Hace dos años, Carlos Retegui fue a buscar a la mendocina Macarena Rodríguez. Se jugaba un Torneo Argentino en Córdoba, ella participaba con su Andino, y le propuso volver a Las Leonas. “El Chapa” sabía que tenía asegurada la magia con Luciana Aymar pero en la refundación que proponía para la selección necesitaba un lugarteniente que cuidara las espaldas de “Lucha” y que se encargara del trabajo sucio. Y “Maca”, en ese entonces con 32 años, aceptó volver a ponerse la celeste y blanca para cumplir un sueño que ayer consiguió: ganar una medalla Olímpica.

Las Leonas vencieron 2 a 1 a Gran Bretaña en una de las semifinales de los Juegos de Londres y mañana irán por el oro, la única medalla que le falta al equipo argentino. Con goles de Noel Barrionuevo y de Carla Rebecchi, la selección albiceleste soportó con personalidad y juego a las rivales y a las 12 mil personas que colmaron el Riverbank Arena.

Rodríguez jugó un gran partido, quizá de los mejores de su vida. Se sacrificó por el equipo hasta límites sobrehumanos. Fue capaz de ir al piso varias veces para cortar ataques británicos y, eso sí, estuvo siempre detrás de “Lucha” Aymar, haciendo lo que Retegui le pidió al volver: cuidar la magia.

"Mi función es tratar de que ella se sienta cómoda, segura y haga magia. Que si ella pierde la bocha, sepa que estoy atrás para cubrirle las espaldas", decía ayer feliz de la vida después de la victoria en un estadio que de a poco bajaba de revoluciones y se quedaba en silencio.

No es exagerar: la mendocina exprime su cuerpo en cada partido. Según el preparador físico del equipo, Luis Barrionuevo, en choques como el de ayer “Maca” corre unos 10 kilómetros. “El tema es a qué ritmo. Y ante Gran Bretaña fue a un alto ritmo”, explicaba sobre el “motorcito” de Las Leonas. Nada menos que un partido con altas pulsaciones y emociones.

Por eso, no se puede explicar el triunfo de Retegui sin Macarena. “Chapa” tenía un ideal en su cabeza y a partir de ahí compuso un tándem virtuoso entre talento y entrega, y entre líderes que se complementan. Afuera Soledad García, desde Aymar y Rodríguez el equipo llegó a tener nuevos líderes y eso le dio la llave para una final más en los Juegos Olímpicos.

"'Maca' está jugando el mejor torneo de su vida. Su experiencia, su aplomo son claves para el equipo", explicaba anoche el coach argentino. Emocionado, habló con Mundo D y luego Gerardo Werthein, el presidente del Comité Olímpico, le dio un abrazo que no lo asfixió de casualidad.

Un infierno encantador

Ayer, el estadio fue un infierno británico. Miles de personas se prepararon, como pocas veces en estos Juegos, para alentar a una de sus selecciones más queridas. El Parque Olímpico era un río rojo, azul y blanco en el que se mezclaba la pasión y la cerveza a raudales. Gran Bretaña viene cosechando medallas como una locomotora en todos los deportes y el hockey ofrecía una más, nada menos que con Argentina al medio. Si hasta la duquesa de Cambridge, Catherine Middleton (esposa del príncipe Guillermo) fue a la cancha.

Pero ni la realeza ni la multitud contaban con la extraordinaria Macarena. Pequeña, fibrosa, incansable, desactivó todos los intentos de las británicas desde el comienzo del partido y custodió a su compañera Aymar ante el más mínimo descuido. Como un dúo de nado sincronizado, las dos parecen programadas para complementarse. Perfectamente. “A su edad, Macarena le agrega una dedicación tremenda. No faltó a un solo entrenamiento desde que empezamos, allá por el 9 de enero. A pesar de que su altura no es superlativa, tiene una condición física envidiable”, analizaba Barrionuevo

Hoy tiene 34 años y lo más difícil es mantener la reacción y la potencia; y en jugadoras como Rodríguez o Aymar es fundamental cuidar las articulaciones. Lo demás está en la mente. “Después de perder con Estados Unidos, comenzamos a hacer ‘visualización’ –reveló Barrionuevo–. Nos metemos en un cuarto, apagamos la luz, nos recostamos, ponemos música y empezamos a vernos como si estuviéramos jugando”. La concentración ha sido clave.

Ahora vendrá Holanda, el rival de siempre. Será por el oro, el único color de medalla que le falta a Las Leonas. Ahí estará la mendocina, siempre en segundo plano, a lado de Aymar. Pero esas son cosas de los medios. Ella está pensando en todo lo que ha vivido para llegar hasta mañana. “Las cosas pasan por algo. Y en mi caso fue ir de a poco. Tuve que crecer un montón para estar acá. Seguí, seguí y ahora estoy disfrutándolo con este grupo maravilloso”, recordaba anoche, después de Gran Bretaña.

Cuarta medalla

Sidney 2000. Plata. Perdieron la final ante Australia 3-1 (gol de Onetto).

Atenas 2004. Bronce. Vencieron a China 1-0 (Aymar).

Beijing 2008. Bronce. Vencieron a Alemania 3-1 (Burkart, Rebecchi y Barrionuevo).