Talento de Villa Allende
Promesa en formación. La cordobesa Martina Gavier sobresale en el circuito universitario estadounidense y apunta al profesionalismo.
Martina Gavier tiene en claro dos cosas: que quiere ser golfista profesional y que haber nacido en Villa Allende le da un impulso especial a sus ambiciones. Por eso, cuando alguien le pregunta sobre sus referentes, no duda en señalar al "Pato" Cabrera y al "Gato" Romero, dos vecinos que de ganar medallas saben y mucho. "Admiro muchísimo el coraje de los golfistas cordobeses, tienen corazón de campeones. Siempre pienso que ser de Villa Allende es tener una 'chapa especial'. Cuando estoy definiendo en un torneo me acuerdo. Me digo: Soy de Villa Allende, de la cuna de campeones del golf argentino", dice entre carcajadas y orgullo bien justificado.
Hace tres años metió en la valija su verborragia, su espontánea simpatía y mucho temperamento, y partió rumbo a Ohio (Estados Unidos) donde, además de estudiar Relaciones Internacionales en la Kent State University, dio otro paso hacia una ilusión que arrastra de pequeña.
“Siempre estuvo en mis planes ser golfista profesional. Terminé en la universidad, pero antes hablé con ‘el Gato’ y me dijo que no perdiera de vista mi objetivo a largo plazo, que es ser profesional”, cuenta.
Pese a su exitoso pasado entre los juveniles argentinos, ganando torneos Sudamericanos, participando de Mundiales y levantando la Copa Andes, no le fue fácil adaptarse en los primeros años. "Llegué con expectativas al circuito universitario y no fue nada fácil. Pretendía un poco más, pero están las mejores del mundo", explica. Sin embargo en 2010 encontró la fórmula de su juego, y los resultados llegaron: ganó dos títulos del circuito universitario, el Mid American Conference Championship, en Indianápolis; y el Central Regional Championship, en Columbus.¿Cuál fue la clave? "El paso fue mental, darse cuenta de que podés ganar, que estás a nivel de cualquiera, y que es cuestión de tener una buena semana. Me ayudó salir a la cancha a pasarla bien, a divertirme y a dar lo mejor en cada tiro. He sabido enojarme mucho, me han tendio que frenar –bromea–, soy temperamental; pero en este semestre que pasó me tranquilicé y empecé a disfrutar cada vuelta".Su sueño es jugar y ganar el US Open, donde en 2009 estuvo a un golpe de pasar la clasificación. Pero antes tiene dos metas: jugar el Mundial amateur para Argentina, y cerrar una buena temporada en el circuito universitario, que para Martina "es una cuenta pendiente".Pronto se acabará su etapa universitaria y transitará por un camino que desde hace rato, está abierto a su talento. Después de todo, ella tiene claro lo que hace falta: "Creo en mí. Si no creés, no podes ganar". A tener en cuenta.
