Día de la mujer: las damas sobre el césped
Competitivas y cabuleras. Las chicas embellecen el paisaje en el golf, e interpretan el juego con estilo, cábalas y cuidando su imagen al detalle.
Ver caminar las mujeres por el campo de golf, sin dudas enriquece el paisaje. Impecablemente vestidas, sus gestos armonizan con los golpes y el juego se hace atractivo. Pero, ¿qué hay detrás del swing elegante y la delicadeza en su andar sobre el césped?
“Las mujeres somos muy competitivas –confiesa Liliana Cammisa, una de las promesas del golf cordobés–. En la cancha todas sabemos que las amistades quedan a un lado”. Y tiene cábalas: “En torneos, desde que me levanto hasta que salgo a jugar, no me gustan los cambios. Desayuno todos los días lo mismo, tiro la misma cantidad de pelotas con los mismos palos y si escucho música, escucho las mismas canciones”.
Martina Bertuccioli, candidata firme en los torneos cordobeses, se declara muy competitiva (“siempre que juego con alguien ¡juego por algo!”), y como cábala “marco siempre la pelota de la misma forma”. Además delata algunas mañas. “Entre jugadores no se puede consultar el palo con que vas a pegar. Los hombres muchas veces se ayudan, pero las mujeres tapan el número para que la otra no lo vea”, asegura.
La mejor golfista del país, Victoria Tanco, mantiene la rutina cuando los resultados la acompañan, y no pierde el sentido de la estética aún en el más exigente torneo: “la moda es el rasgo muy femenino. Ahora nos vestimos mucho más femeninas, con polleras y ropas de muchos colores, y siempre hay que combinar todo, desde la colita del pelo hasta los zapatos”.
En cuanto al comportamiento en la cancha, “algunas realizan la misma rutina golpe a golpe, mientras que otras prefieren no demorar mucho en ejecutarlo. Además es característico de algunas mujeres que les moleste cuando su compañera o cadi se pare muy cerca de ella al pegar un putt”, destaca María Eugenia Urrets Zavalía.
Josefina Foa Torres reconoce que se toman tu tiempo al jugar. “La gaseosa o el cafecito en el paso del 9 al 10 es sagrado, lo que suele poner nerviosos a los grupos masculinos que siguen. Y las demoras en el green, provocadas a veces porque siempre hay algo que comentar, también son un clásico femenino”.
Según Ángeles Lucero, instructora, un clásico “al mejor estilo Tiger Woods es la remera roja el día de la última vuelta para definir un torneo. Color prohibido: el amarillo porque dicen que trae mala suerte. Otras cábalas: los colores de los tees. El top en el ranking de la suerte es el rojo o fucsia”.
Así son ellas. De swing elegante y andar delicado, pero con cábalas y mañas que le dan ese toque diferente.
