¿Voce no foi a Bahía, nega?
No te pierdas otra crónica de viaje de Ángel Stival, que sigue con su viaje en Brasil.
Hace 130 años, los alaridos del esclavo atado al pelourinho, poste de tormentos, y flagelado a latigazos, se escuchaban hasta en la Bahía de Todos los Santos.
Hoy, el Pelourinho es un lugar festivo por el que transitan bahianas de blanco, con esos vestidos bordados, calados con dibujos artísticos y puntillas, la cabeza cubierta de turbantes multicolores, cuando no llevan allí con seguridad absoluta algún cacharro mientras el cuerpo se cimbra.
Los varones bahianos son menos identificables entre turistas estrafalarios que se comen con los ojos tanta policromía, tanta historia fijada en edificios, en estrechas calles empedradas, en iglesias invadidas por los cultos paganos de África. Por el umbanda.
Cada santo del panteón umbandista tiene su correspondencia cristiana. Es el famoso sincretismo.
Yemanyá, una de las más importantes, es Nuestra Señora de la Concepción, la que otorga (o quita) la prosperidad. Cada fin de año, los bahianos –y casi todos los pueblos de la extensa costa brasileña– cargan un bote con ofrendas y velas encendidas y lo echan al mar. No debe volver porque eso significa que la diosa pagana aceptó la ofrenda y ese año que comienza será próspero.
Oxalá el viejo, Oxalá el hermoso, también de importancia singular, es Nuestro Señor de Bonfim, es decir, ni más ni menos que Jesucristo. En su forma guerrera está lleno de vigor y de nobleza y usa la espada. Pero su condición es la de un viejo sabio, curvado su cuerpo por el peso de los años, figura noble y bondadosa.
Exu es el diablo de la Iglesia Católica. Sus colores son el rojo y el negro, sus símbolos las encrucijadas, las puertas, los caminos y el cosmos. Su elemento, el fuego.
El panteón tiene otros muchos habitantes, entre ellos: Xango (San Jerónimo); Yanza (Santa Bárbara); Naná (Nuestra Señora de Santana); Omolú, al que el pueblo conoce como el Negro Viejo (San Lázaro o San Roque); Oxosi (San Jorge); Oxumaré (San Bartolomé); Oxaim, también llamado Osana (San Benedicto).
¿Cuánto tiempo se necesitará para desentrañar el enigma de los orixás? Y ese es apenas uno de los misterios que tiene este lugar único habitado, como dice Jorge Amado, "por un pueblo mestizo, cordial, civilizado, pobre y sensible".
Dorival Caymmi, uno entre los innumerables músicos y poetas bahianos, canta:
–“¿Voce no foi a Bahia, nega?
–¡Nao!
–Entao va….”
Y quédese a vivir.