Victorio Ramis y su olfato goleador: Una pelota siempre me va a quedar
La frase acompaña al jugador desde que comenzó a jugar en las inferiores de la “T”. Hizo el gol del ascenso a la B Nacional y, el sábado, el primero de la vuelta a la categoría.
El Mundo Talleres no espera a nadie. Victorio Ramis lo aprendió mientras se formó en sus entrañas. Se cansó de ver a goleadores, pibes que pintaban lindo o jugadores reconocidos, que al momento de hacerse presentes, brillaban por su ausencia. "Pipe" se formó como artillero y creció con una frase que se cumple siempre. "Alguna pelota siempre me va a quedar y hay que meterla", recuerda Ramis junto a Mundo D. Es el pensamiento que lo acompaña de pibito y soñaba con salir en las fotos de los equipos superiores en las que se colaba como alcanzapelotas, había que conservar el olfato. El lugar y el tiempo donde pasa todo, son coordenadas difíciles de hallar hasta para los más reconocidos especialistas. Ramis las administró bastante bien en inferiores, en el "Tallerito" y en el plantel profesional. Como delantero o como volante ofensivo, la función en la que más le sirve al entrenador Frank Darío Kudelka, "Pipe" no perdió el olfato.
Así logró anotar el gol del ascenso ante Sol de América de Formosa, al igual que el 1-0 parcial ante Guillermo Brown de Madryn (fue victoria 2-1), el viernes pasado, el día del debut en la Primera B Nacional. Hizo el último del Federal A y el primero del año. "Y me quedó una. Esta vez fue el centro de Nazareno Solis. La verdad es que lo tiró bárbaro. El gol del ascenso yo digo que no fue tan así sino que todos lo fueron, me tocó a mí, pero todos sirvieron. El del debut, me puso feliz. Lo más importante es que fueron útiles. Tenían que hacerse y me tocó a mí. Ja, lo repito: una siempre me va a quedar en el partido y hay que aprovecharla", recordó Ramis, cuyo tanto actualizó una referencia casi olvidada. Ese tanto, el de un jugador de inferiores en el inicio de un torneo, no se daba desde 2001 con Daniel Albornos, quien lo dirigió en la división local albiazul.
"Me imagino donde puede llegar a caer la pelota. Y cae ahí. Es olfato. No sé", especificó el jugador de inferiores.
–¿Cuesta más ahora?–Primero que nada, Kudelka me hace llegar mucho al gol. Cuando el otro extremo la tiene y se prepara para tirar, sé que tengo que llegar por el segundo palo. Obviamente me adapto a esa posición. Dentro de todo, me estoy sintiendo cómodo en esa posición. Me adapto. Pero es gracias a la confianza del entrenador y de los compañeros que me aconsejan. Me hace falta. Es la verdad. Igualmente, lo más importante fue sacarse el peso de encima de ese primer partido. Fue duro. Creo que se hizo un equipo con los que mejor estaban físicamente. Lo ganamos a base de esfuerzo y sacrificio. Dejamos el alma en cada pelota.
–¿Te sentís más delantero o volante?–Personalmente, me siento más un delantero. Me toca hacer esta función. Siempre pienso en llegar al arco.
–Con Nazareno Solis puede salir una de las sociedades que busca Kudelka...–Insisto en que fue bárbaro. Su pase fue como con la mano. Igual, tenemos poco tiempo para conocernos. Hay varios muchachos que llegaron sobre la hora. La idea es tratar de buscarnos entre todos. Primero convertí yo; luego le tocó a él. Igual, en el primer tiempo le jugué una pelota de gol. Me alegro por Solis.
–¿Para qué está Talleres?–Creo que hay que pensar en cómo nos manejamos el año pasado. Hay que ir partido a partido. Así fuimos. Tratamos de sumar. Cuando tengamos una buena cantidad de puntos se verá para qué estamos y por lo que jugamos. Las cosas se irán dando solas. Es así.
Las bajas y el grupo
En la preparación para el debut, Talleres sufrió dos bajas importantes. Ante Instituto se lesionó Aldo Araujo (se luxó el hombro izquierdo y su recuperación le demandará unas dos semanas más, un plazo mucho menor si se hubiera tenido que operar) y frente a Racing de Nueva Italia, la desgracia fue para Pablo Guiñazú (fractura de maxilar inferior izquierdo y un mes para poder volver a trotar). "Lo de Aldo fue increíble. Ni hablar de la lesión de Guiñazú. Esto último pasó en esos momentos en los que aún se está disfrutando del triunfo y del esfuerzo realizado no solamente en el juego sino también en la pretemporada. En esos días, en los que se estuvo lejos de la familia. Estábamos viendo la práctica cuando pasó lo de Pablo. Lo vamos a apoyar como grupo", cerró Ramis. Con el olfato intacto.
