Una peatonal rusa con tinte cordobés
La peatonal de Nizhny Novgorod fue ayer lo más parecido a la cordobesa cuando pierde uno de los equipos más representativos de nuestra provincia.
En las más de 15 cuadras de largo que tiene este ancho y limpio paseo, un desfile de coquetos bares, restaurantes, artistas, estatuas, negocios y, ayer, turistas, no hacía falta que los cientos de argentinos que todavía permanecían en la ciudad llevaran puesta una camiseta de la selección para darse cuenta que eran de nuestro país.
Uno les miraba la cara y su andar y con eso alcanzaba. Sus rostros serios, preocupados, y las tertulias espontáneas reafirmaban el momento incómodo que les tocaba vivir como hinchas.
Sin embargo, si algo hay que reconocerles a los muchachos es que ni en la caída más dura resignaron su orgullo y por eso había muchos, muchos, con la camiseta puesta o alguna bandera para ratificar la banca.
Así fueron hasta el Kremlin de Nizhny donde conmueven los homenajes a los muertos en la Segunda Guerra Mundial, los vehículos militares y los jardines que terminan en un gran mirador al río que ayuda a interpretar esta ciudad de amplias avenidas que ayer recuperaba de a poco su ritmo habitual, alterado por el partido del jueves entre Argentina y Croacia.
Los hinchas argentinos coincidían en apuntar a Jorge Sampaoli y a los directivos de la AFA como los principales responsables de este sombrío presente y se aferraban a la esperanza de tener chances hasta el último minuto de la última fecha. Sin embargo, muchos pidieron cambios como los ingresos de Armani, Lo Celso, Pavón o Dybala.
Sebastián, quien es de Olivos (Buenos Aires) y se vino al Mundial con su hijito Lolo de 6 años, fue tan crítico con el equipo como optimista respecto a la clasificación, pero pidió cambios entre ellos que entre Armani.
Pablo y José Moreira, dos cordobeses de Arroyito, se acertaron al “la esperanza es lo último que se pierde”.
Pablo Vázquez vive en Buenos Aires pero es de Río Segundo y dijo: “La expectativa de que algo bueno va a pasar. Sampaoli debe cambiar de arquero y debe plantear un equipo de entrada y no tocarlo más”. Gabriel Ferasi, también de Arroyito, contó que estaban disfrutando de Rusia más allá del fútbol y pidió a Dybala y Pavón de entrada. Y Lucas Moreira, otro cordobés del grupo, se mostró pesimista por la falta de una idea de juego.
Así pasaron el día después los argentinos en Nizhny, entre las bellezas de la ciudad, las penas ahogadas, la ilusión renovada y unos muchachos croatas vestidos de rojo, azul y blanco, los únicos felices del día.
Nizhni recuperaba ayer su ritmo habitual, alterado por el duelo argentina-croacia.
