Una noche en un Bernabéu feliz
Como una gran obra de teatro. Real Madrid goleó 3-0 al Ajax de Holanda en un partido en el que Cristiano Ronaldo se asoció con Kaká y Ozil para liquidar todo. De la Sota estuvo en el palco oficial.
Lo primero es llegar y por La Castellana, aun en hora pico, no parece tan complicado. Lo segundo es estacionar. "Vamos a tener que caminar unas cinco o seis cuadras", nos previene Fernando Novo, un cordobés que llegó aquí como mánager del Badajoz (aquel proyecto de Marcelo Tinelli) y terminó convertido en agente de jugadores.
No hay quién cuide los autos y por tanto es sólo cuestión de encontrar un lugar para dejarlo y disponerse a caminar. El Santiago Bernabéu nos espera para mostrarnos el primer partido del Real Madrid por la Champions en su casa en lo que va del año.
La caminata transcurre entre madrileños y holandeses, tan fáciles de identificar como que casi nadie no lleva algo que permita saber por quién sufrirán o gozarán. La policía que se ve está lejos de los ingresos y no hay vallas ni cacheos. Se trata de encontrar el número de la puerta y, sin cola ni demora, pasar la entrada por la máquina que desbloquea el molinete.
Luego de un día de seguir la gira de De la Sota (que vio el partido desde el palco oficial luego de ser recibido por el presidente del club y titular de un fuerte grupo empresario, Florentino Pérez), terminando yendo a la cancha de traje, con la penosa idea de ser una mosca en la leche. Error, gran parte de la platea también tenía saco y corbata. ¿Olores de cancha? Ninguno, como que no se cocina nada que produzca humo.
El partido está por empezar y las cinco bandejas del estadio ya tienen sus casi 80 mil personas sentadas, incluidos los cinco a seis mil holandeses hinchas del Ajax, unos recluidos en un extremo, muchos compartiendo la tribuna con los madridistas.
Arranca el partido y el Madrid parece dormido. El Ajax se pierde un par de goles con sólo anticipar en el área. El jopo de Cristiano Ronaldo se mantiene tan tieso como su propietario, como ausente sobre la punta derecha. Es un engaño. En la primera de cambio, el portugués se encontrará con el reaparecido Kaká y con el infalible Ozil para liquidar el partido.
Dicen que el Madrid juega de contra, al uso de su técnico el amado y odiado Mourinho. Es difícil de entenderlo si además del trío ya mentado está Benzemá en el área (como luego estaría "Pipita" Higuaín) y Xavi Alonso, quien desde el círculo central maneja lo que pasa y lo que deja de pasar en la cancha.
Uno, dos y tres goles y el Ajax sigue tocando la pelota con tanto respeto como ineficacia.
A todo esto, la gente gritó poco y aplaudió un tanto. "Lo, lo, lo, lo, lo", gritan un ratito lo que se supone es la barra brava. Y el más ofensivo "oe, puto Barcelona", dura menos de un minuto. Al árbitro, ni las buenas noches. Y a los vendedores de comida, ni gracias. En el entretiempo, cada uno sacó un sándwich importado desde la heladera propia al que no le faltó chorizo, bondiola o jamón.
Apenas el señor de negro dijo que el 3-0 (goles de Cristiano Ronaldo, Kaká y Benzemá) terminó, en cinco minutos el estadio quedó vacío. Y en menos de 20 minutos las bocas del subterráneo se tragaron al público. A la salida, ni cánticos, ni festejos. Sólo el rumor que se oye cuando se acaba de ver una gran obra de teatro.