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Una bandera de Belgrano recorrió 425.640 kilómetros, casi 11 vueltas alrededor del mundo

Una pasión que da la vuelta al mundo. El "trapo" que confeccionó la familia Bruschini tiene una historia muy particular.

14 de mayo de 2013 a las 09:28 a. m.
Una bandera de Belgrano recorrió 425.640 kilómetros, casi 11 vueltas alrededor del mundo
La bandera de Belgrano también pasó por La Voz del Interior. (Foto: Sergio Cejas).

“Soy Pirata, entiendo tu envidia” dice la bandera de 1.60 metro por 1,20 que Alberto Bruschini, su esposa Mariana Te­resita del Valle Villa, Rodrigo, Facundo y Fabricio se encargan de exhibir en todas las canchas donde juegue Belgrano.

Pero no sólo eso, el trapo ya pasó por muchas manos y recorrió 425.640 kilómetros a lo largo y ancho del planeta, casi 11 vueltas al mundo.

Es que la bandera ya tiene su fama, entonces, cuando algún conocido de la familia Bruschini emprende un viaje, la pide y se la prestan pero con algunas condiciones: cuidarla como el trofeo más preciado y sacarse fotos en el lugar de destino, ya sea París o en el desierto de Nepal.

Así, con el consentimiento de Alberto y la promesa del viajante, la bandera se reprodujo como los panes bíblicos: estuvo en Petra, Jordania; el templo de Buda, en Nepal; la Ciudad Prohibida, en Beijing; en Taj Mahal, India; el Partenón, Grecia; las Pirámides de Egipto; Jeru­salem, el Río Jordán y el Mar Muerto, en Israel; la Plaza San Pedro. Y, ni hablar de Salta, Mendoza, San Juan, Rosario, Santa Fe, Mendoza, Tucumán, Necochea, el Champaquí; el Aconcagua, Malvinas o el Glaciar Perito Moreno. ¿Canchas? Todas en las que jugó la B.

Pero la historia del trapo tiene más cosas para contar. Por encima de la leyenda “Soy Pirata, entiendo tu envidia” tiene otro escrito: “Pirata 532”. “Es mi número de la suerte, con el que casi llegué a comprar un auto en el ‘83 y de ahí quedó. Mis camisetas tienen todas el 532”, cuenta Alberto, que nació en San Vicente y desde hace 15 años, por cuestiones laborales, vive en General Deheza. Allí fundó la Filial General Deheza Celeste.

General Deheza está ubicada a 220 kilómetros de Córdoba Capital. “Nosotros somos visitantes todos los partidos porque para ir y volver tenemos que hace casi 500 kilómetros”, dice Alberto, orgulloso del traslado semanal que tiene que hacer con su familia para ver a “su glorioso y querido Belgrano”.

Anécdotas que brotan

Alberto tiene algunas anécdotas para contar, como cuando su amigo Marcelo Perisse hizo un viaje por Costa Rica, El Salvador, México, Honduras, Panamá y Cuba.

“Cuando se estaban sacando una foto en la Plaza de La Revolución con la bandera, apareció la policía y les dijo que no lo podían hacer en ese lugar. Mi amigo les dijo que no sabía nada pero que las podía borrar. Qué decir cuando leyeron la bandera. No entendieron razones: les sacaron los pasaportes y los tuvieron como una hora y media parados. Mi amigo les explicaba que se trataba de un equipo de Córdoba, donde vivió el Che. La historia termina cuando les devuelven los pasaportes y un policía le dice que valoraran esas fotos, porque no hay muchas banderas del mundo que se hayan sacado fotos en ese lugar”, dice Alberto.

Luego relata: “También Marcelo viajó a Malvinas con un grupo de Veteranos de Guerra. Resulta que cuando sacó la bandera se acercaron para decirles que no podía colgar la bandera, pero Marcelo creyó que era por lo que decía pero no, era porque la había colgado de una señal vial. Jajajajaja viste que correctos son los ingleses”.

Alberto relata la historia de otro amigo, Mariano Díaz. “Estaba viajando en Marsella, cerca de una autopista sacándose una foto cuando de repente Mariano siente una frenada. Eran unos argentinos que vivían en Europa, se bajaron y le contaron que lloraban porque se habían dado cuenta que era una bandera de Belgrano”.

“A China fue mi cuñado, Carlos Villa. Se sacó una en el Palacio Imperial (Ciudad Prohibida) donde se filmó la película El último Emperador. A Carlos se le ocurrió poner la bandera en una baranda. Cuando su guía le preguntó que decía la bandera él le explico que era de un equipo de fútbol. La guía le dijo que por los problemas que hay con los monjes budistas del Tíbet no dejaban poner banderas porque en tres minutos te organizaban el despelote del siglo. Carlos le dio poca bola y se sacó la foto”.

Las historias se suceden, por eso la leyenda seguirá creciendo: el próximo 22 de mayo, el trapo emprenderá otro viaje. “Ya se la dejé a Beatriz Seife, una amiga, porque se va a Abu Dhabi”, cierra Alberto.

Por todos los continentes

Egipto. "En las Pirámides no se pueden sacar fotos con banderas o estandartes, así que cuando Mariana intentó sacar una apa­recieron guardias que de muy mala forma y a los gritos les decían que no se sacarán fotos. Pero, como uno de los guías se dio cuenta de que era muy im­portante sacar esa foto le dijo a Mariana, "quédate tranquila, vamos a ir por un lugar donde no nos van ver los guardias, así que partió todo un contingente para poder sacar tan importante foto. Al final, se sacó la foto". Grecia. "A otro amigo, Juan Manuel Alarcón, le pasó lo mismo que en las Pirámides, pero este loco de 1,95 metro de altura se agacho hasta un punto para que no lo vieran los guardias. Pero no tuvo suerte, lo vieron y de muy mala forma le dijeron que le dieran la cámara para borrar las fotos a lo que él les dijo 'yo las borro'. El muy pícaro borró 3 o 4 y dejó una sin eliminar".

Glaciar Perito Moreno. "Acá los protagonista somos Rodrigo y yo. Cuando nos encontrábamos en el Glaciar Perito Moreno, en el barquito que te lleva muy cerca del glaciar, por supuesto sacando las fotos, apareció un hincha de Tigre con la camiseta puesta y nosotros todos vestidos de Belgrano, como debe ser. El hombre, muy piola, nos entró a decir que eran muy amigos de Belgrano. Así que se sacó una foto con la bandera, pero la historia no ­termina ahí. Estaba llenó de turistas extranjeros, así que terminamos sacándonos fotos con todos porque un montón de ellos se quería sacar una foto con nuestra bandera".

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